<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876</id><updated>2011-12-08T19:33:59.490-03:00</updated><category term='filosofía de la ciencia cognitiva'/><category term='Atomismo informacional'/><category term='Teoría de conceptos'/><category term='cognición corporalizada y situada'/><category term='Andy Clark'/><category term='Jerry A. Fodor'/><category term='Ludwig Wittgenstein'/><category term='Ludwig Wittgenstein Tractatus Logico-Philososphicus'/><category term='Comentarios'/><category term='sinsentido'/><category term='ciencia cognitiva'/><category term='análisis filosófico'/><category term='Avisos'/><title type='text'>mindbriefings</title><subtitle type='html'>Notas críticas y reseñas acerca de libros y artículos recientes sobre ciencia cognitiva contemporánea desde una perspectiva filosófica.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-3697119431316769788</id><published>2009-06-10T14:06:00.006-04:00</published><updated>2009-06-10T14:30:27.177-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ludwig Wittgenstein'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Avisos'/><title type='text'>Seminario Wittgenstein: A 120 años de su nacimiento</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_tKNC5Txxz6g/Si_5QtXDOII/AAAAAAAAACk/WHb_Cz1phHg/s1600-h/afiche.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_tKNC5Txxz6g/Si_5QtXDOII/AAAAAAAAACk/WHb_Cz1phHg/s320/afiche.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345765348161566850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los días 11 y 12 de junio en la Biblioteca Nacional, Sala Ercilla, se realizará el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Seminario Wittgenstein: A 120 años de su nacimiento&lt;/span&gt;. En este encuentro se presentarán catorce ponencias --once de filósofos nacionales y cuatro de filósofos latinoamericanos estudiosos del pensador austríaco. Asimismo, se presentarán dos conferencias. La conferencia final estará a cargo de la Profesora Carla Cordua, a quien se le hará un reconocimiento por su destacada contribución a la investigación en lengua española de la filosofía de Wittgenstein. El Seminario es gratuito y todas aquellas personas interesadas en los temas de la filosofía wittgensteiniana están cordialmente invitados.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-3697119431316769788?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/3697119431316769788/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=3697119431316769788&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/3697119431316769788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/3697119431316769788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2009/06/seminario-wittgenstein-120-anos-de-su.html' title='Seminario Wittgenstein: A 120 años de su nacimiento'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_tKNC5Txxz6g/Si_5QtXDOII/AAAAAAAAACk/WHb_Cz1phHg/s72-c/afiche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-2183489521570495959</id><published>2008-07-20T23:52:00.009-04:00</published><updated>2008-07-21T00:24:45.306-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jerry A. Fodor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría de conceptos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atomismo informacional'/><title type='text'>¿SON LAS CONDICIONES DE POSESIÓN DE UN CONCEPTO INEVITABLEMENTE EPISTÉMICAS?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Guido Vallejos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Departamento de Filosofía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Universidad de Chile&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Este trabajo tiene como tema central las condiciones de posesión de un concepto. La formulación de tales condiciones forma parte de lo que es filosóficamente deseable que figure en una respuesta a la pregunta: ¿Qué son los conceptos? Se intentará mostrar que el problema de la naturaleza de los conceptos es 1) un problema de carácter ontológico; 2) es un problema complejo, i.e., consta de más de un componente, y 3) que la formulación de las condiciones de posesión de un concepto es parte del problema de la naturaleza de su naturaleza que debiera, por lo menos, ser coherente con el resto de las condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El atomismo informacional de Fodor (1998) es una teoría que da respuesta coherente al menos a 1) y 2), pero  al intentar dejar de lado una de sus consecuencias más desagradables, el nativismo radical, pone de manifiesto que las condiciones de posesión requieren de un mecanismo epistémico.  Lo anterior introduce condiciones de posesión que violan 1). En consecuencia, habría que plantear, o bien que las condiciones de posesión son inevitablemente epistémicas, o bien que es necesario reformular una nueva salida al problema del innatismo radical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para comenzar debemos poner de manifiesto el carácter complejo del problema de la naturaleza de los conceptos, sobre la base de los requisitos de adecuación 1), 2) y 3). Brevemente, puede decirse respecto de 1), que parece natural abordar el problema de la naturaleza de los conceptos desde un punto de vista ontológico. Tal punto de vista pretende encontrar aquellos factores que son constitutivos y, por lo tanto, metafísicamente necesarios de los conceptos. En consecuencia, poner de manifiesto dichos aspectos no requiere apelar a factores de carácter epistémico, pues éstos dependen de una diversidad de mecanismos de acceso a, y de uso de, los conceptos y su contenido, que dado su diversidad y variabilidad, resultan contingentes y, por lo tanto, no constitutivos de los conceptos. Esto, que parece obvio para las condiciones de individuación de conceptos, no lo ha sido para muchas de las aproximaciones actuales -tanto empíricas como filosóficas a los conceptos-, puesto que en el momento de abordar las condiciones de individuación lo hacen determinándolas por una concepción semántica y del uso de los conceptos, tomando en cuenta para ello factores epistémicos. En efecto, tener un concepto es tener su significado y saber usarlo, de modo que parece más o menos evidente que la formulación de dichas condiciones requiere apelar a capacidades epistémicas. Sin embargo, las capacidades o mecanismos epistémicos por sí solos, al ser variables y contingentes, no podrían servir de fundamento para formular condiciones constitutivas de los conceptos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto de 2), cabría decir que el problema de la naturaleza de los conceptos requiere la formulación de al menos tres condiciones Condiciones de individuación de un concepto, es decir, responder a la pregunta: ¿qué es un concepto?; ii) Condiciones de individuación de las propiedades semánticas de un concepto, es decir, responder a la pregunta ¿qué propiedades hacen que un concepto exprese algo o tenga un significado?; y iii) Condiciones de posesión de un concepto, es decir, una respuesta a la pregunta: ¿qué es tener un concepto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, de acuerdo a 3) una concepción filosófica adecuada de la naturaleza de los conceptos debiera dar una respuesta coherente a las tres preguntas antes mencionadas o, al menos, una de la cual pueda extraerse una concepción que abarque i), ii) y iii) en términos coherentes. Aquí utilizo el término 'coherencia' para dar cuenta del requisito de que todas las condiciones pertenezcan al mismo nivel de aproximación, en este caso, ontológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una teoría empírica de los conceptos en ciencia cognitiva, o bien presupone, o bien declara explícitamente su respuesta a estas tres preguntas. Tales respuestas constituyen, por decirlo de alguna manera, los fundamentos ontológicos que están explícitos o presupuestos en la teoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las aproximaciones tradicionales de la filosofía parten por el orden establecido más arriba --i), ii) y iii)--, aunque puede decirse que en la mayoría de los casos, una formulación exhaustiva de i) podría dar cuenta coherentemente de ii) y iii). Más contemporáneamente, la tendencia es partir, o bien de ii) o bien de iii) y suponer, que esto tendría que llevarnos forzosamente a una concepción de i). Como se verá,  el orden de las respuestas no es indiferente. Hay, como lo expresa Fodor (1998), un subtexto metafísico, no debidamente justificado, que determina este modo de jerarquizar el problema de la naturaleza de los conceptos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, usualmente los filósofos o cientistas cognitivos contemporáneos dan preferencia a uno de estos tipos de condiciones [[1]], de modo tal que, según lo expresado en 3), pueden desprenderse las otras condiciones a partir de lo que se ha formulado en primera instancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, y quizás debido a los fructíferos debates que se han suscitado a partir de la tradición en investigación experimental, iniciada por Rosch (1978, en Margolis y Laurence, 1999), la tendencia en la reflexión acerca de la naturaleza de los conceptos es no dar cabida a su consideración ontológica. O bien, basar las afirmaciones ontológicas en premisas epistémicas. En otras palabras, se intenta fundar consideraciones acerca de cómo son las cosas en premisas respecto de cómo podemos, si es que podemos, conocer esas cosas, o de qué capacidades o mecanismos epistémicos confiables depende su conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchos motivos, entre los filósofos y los cientistas cognitivos, que han contribuido a este modo de considerar el problema, estos últimos algunas veces influidos por los primeros, pero no es relevante examinarlos aquí. No obstante, como antecedente del análisis ontológico que aquí se expone, vale la pena consignar la reflexión semántica de Kripke y el proyecto de Putnam (1975). Aun cuando podría decirse, como algunos de hecho argumentan, que las condiciones de posesión, aplicables a los términos de especie natural, y no a los conceptos, se formulan en términos epistémico-descriptivos; el acto bautismal de Kripke (1972) que da origen a la concepción causal del significado, y la dependencia del ground del significado de dichos términos respecto de los actos epistémicos de los expertos en Putnam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, tales análisis no solamente ponen de manifiesto la relevancia del punto de vista ontológico, al menos en la individuación de propiedades semánticas, sino que también, y paradojalmente, exhiben el defecto de apelar, en definitiva, a algún tipo de dispositivo epistémico para dar cuenta de las condiciones de posesión. La cuestión central para los efectos de esta exposición es ¿de qué manera puede ponerse de manifiesto la naturaleza de las cosas, incluidos los conceptos, si no se considera una reflexión metafísica y ontológica que regule la posibilidad y la necesidad de las condiciones constitutivas de las propiedades abstractas, que las teorías en ciencia cognitiva ponen en las relaciones causales que subyacen a sus generalizaciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, intentaré mostrar que las jerarquizaciones contemporáneas de las condiciones cuya satisfacción daría cuenta de la naturaleza de los conceptos, y que siguen órdenes alternativos, dejan supuestos metafísicos sin aclarar ni justificar. Para ello seguiré el orden clásico, desde i) a iii), haciendo ver en cada caso cómo algunas de las teorías contemporáneas, filosóficas o provenientes de la ciencia cognitiva, introducen supuestos metafísicos no especificados, los que no son justificados debidamente. Estos problemas podrían visualizarse mejor si se diseñara una suerte de mapa o guía de las modalidades que se asumen contemporáneamente para formular los tres tipos de condiciones, --i), ii) y iii)-- y señalar en la descripción de ese mapa de qué manera, las distintas posiciones caracterizadas en esta geografía, caen en serias dificultades al priorizar o bien una concepción epistémica de la semántica o bien una concepción epistémica de las condiciones de posesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este mapa debiera iniciarse configurando las vías disponibles para la formulación de las condiciones de individuación. Por medio de este seria posible visualizar de antemano los caminos inconducentes. Dichos caminos adquieren tal carácter puesto que priorizan las condiciones de individuación semántica y las condiciones de posesión, por sobre las condiciones de individuación de conceptos, a partir de premisas epistémicas. Una consideración critica de la visión clásica de los conceptos [[2]], de las teorías de prototipos y ejemplares [[3]], y de la teoría-teoría [[4]], permitiría concluir que las condiciones de individuación pueden formularse en términos no epistémicos, siendo innecesario apelar a una semántica y acondiciones de posesión de carácter epistémico. Esto proporcionaría un argumento en favor de la plausibilidad del Atomismo Informacional (AI). En lo que sigue, examinare más brevemente las vías propuestas para las condiciones de individuación semánticas y de posesión, ii) y iii).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto de las primeras, el análisis podría seguir un camino similar al de las condiciones de individuación de un concepto, concluyéndose que el AI consigue formular condiciones de individuación de propiedades semántica, separando las determinaciones epistémicas provenientes de alguna versión de la semántica del rol conceptual. En relación a las condiciones de posesión, es posible contraponer la propuesta más acabada de la naturaleza de los conceptos, determinada por la condición de posesión de Peacocke (1992), con el AI. De este análisis puede concluirse que el AI de Fodor no mantiene la pureza ontológica de su análisis, en lo que respecta a sus condiciones de posesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Fodor poseer un concepto es tener pensamientos acerca de la propiedad que este expresa. De acuerdo a esto los mecanismos epistémicos no cumplen ningún rol esencial en la formulación de dichas condiciones de posesión. Sin embargo, para evitar la objeción de nativismo radical, introduce un dispositivo epistémico en virtud el cual es posible el anclaje (locking) entre el concepto y la propiedad, tal como lo afirma la semántica informacional. En el caso de los conceptos artefactuales --PICAPORTE, SILLA, etc.-- el dispositivo mediador es el sensorium  innato, y en el caso de los conceptos de especie natural los dispositivos son las teorías más la administración de los recursos cognitivos construyendo ambientes experimentales. En el primer caso, el mecanismo no es cognitivo, lo que evitaría un planteamiento circular; en el segundo, los científicos en su intento de captar las propiedades esenciales referidas por sus conceptos, trascendiendo las apariencias sensoriales, recurren a la constitución de ambientes experimentales con el objeto de inducir a otros a la creencia de que una determinada ley es el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elaborando sobre las consideraciones de Recanati (2002), postulo que el AI de Fodor se articula sobre la base de un constreñimiento ontológico. Expresado este en términos negativo, estipula que hay que dejar de lado cualquier determinación epistémica, no solo para formular las condiciones de posesión, sino también las otras dos condiciones involucradas en el tratamiento de la naturaleza de los conceptos. El problema que surge es hasta qué punto este constreñimiento es satisfecho por las condiciones de posesión en el AI. Si el constreñimiento no es respetado, entonces o bien las condiciones de posesión son inevitablemente epistémicas, en cuyo caso quedan fuera de los márgenes de la ontología, como aparentemente sucede en Putnam, o bien hay que replantear la formulación de las condiciones de posesión, evitando la dependencia del locking de dispositivos intermediarios, y en este caso puede prescindirse de las condiciones de posesión en una ontología de los conceptos. Se hace necesario evaluar las posibilidades que el AI tiene para salir de los cuernos del dilema que he formulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;REFERENCIAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carey, S. 1991/1999. Knowledge acquisition: Enrichment or conceptual change?. En S.&lt;br /&gt;Carey y R. Gelman (eds.). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The epigenesis of mind&lt;/span&gt;. Hillsdale, NJ: Laurence Erlbaum. Reimpreso en Margolis y Laurence 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fodor, J.A. 1998. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Concepts: Where cognitive science went wrong&lt;/span&gt;. Oxford: Oxford University Press. (Hay traducción al español en Gedisa)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fodor, J.A., M. Garrett, E. Walker y C. Parkes.1980/1999. Against definitions. Cognition, 8. Hay una versión abreviada en Margolis y Laurence 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kripke, S. 1972. Naming and necessity. Cambridge: MA: Harvard University Press. (Hay traducción al español en UNAM)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamberts, K. y D. Shanks (eds) 1997. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Knowledge, Concepts, and categories&lt;/span&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Margolis, E. y S. Laurence (eds.). 1999. Concepts: Core Readings. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murphy, G. 2002. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The big book of concepts&lt;/span&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murphy, G.L. y D. Medin. 1985. The role of theories in conceptual coherence. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Psychological Review&lt;/span&gt; 92. También en Margolis y Laurence 1999&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Putnam, H., 1975. The meaning of ‘meaning’. En: S. Guttenplan (ed.) &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Languaje, Mind and Knowledge&lt;/span&gt;, Minnesota Studies in the Philosophy of Science, VII, University of Minnesota Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recanati, F. 2002. The Fodorian Fallacy. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Analysis&lt;/span&gt; 62(4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosch, E. 1978 [1999]. Principles of categorization. En Margolis y Laurence (eds.) 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Smith, E. y D. Medin. 1981. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Categories and concepts&lt;/span&gt;. Cambridge, MA: Harvard University Press.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;[1] Cf. Murphy, 2002, los cinco artículos iniciales de la compilación de Lamberts y Shanks, 1997, y el capítulo 1 de Laurence y Margolis, 1999.&lt;br /&gt;[2] Cf. Murphy, 2002; Smith y Medin, 1981; Laurence y Margolis, 1999; y Fodor et al., 1980/1999.&lt;br /&gt;[3] Murphy, 2002; Smith y Medin, 1981; Lamberts y Shanks, 1997&lt;br /&gt;[4] Murphy, 2002; Murphy y Medin, 1985/1999; Carey 1991/1999&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-2183489521570495959?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/2183489521570495959/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=2183489521570495959&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/2183489521570495959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/2183489521570495959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2008/07/son-las-condiciones-de-posesin-de-un.html' title='¿SON LAS CONDICIONES DE POSESIÓN DE UN CONCEPTO INEVITABLEMENTE EPISTÉMICAS?'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-2877718333849033952</id><published>2008-07-20T13:53:00.009-04:00</published><updated>2008-07-21T00:20:35.185-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ludwig Wittgenstein Tractatus Logico-Philososphicus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='análisis filosófico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sinsentido'/><title type='text'>Elucidaciones y sinsentido en el Tractatus de Wittgenstein. Parte 1</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:donotoptimizeforbrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0cm;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:11.0pt;  mso-bidi-font-size:12.0pt;  font-family:Arial;  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:ES;} a:link, span.MsoHyperlink  {color:blue;  text-decoration:underline;  text-underline:single;} a:visited, span.MsoHyperlinkFollowed  {color:purple;  text-decoration:underline;  text-underline:single;} p  {margin-right:0cm;  mso-margin-top-alt:auto;  margin-bottom:5.95pt;  margin-left:0cm;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p.sdendnote, li.sdendnote, div.sdendnote  {mso-style-name:sdendnote;  margin-right:0cm;  mso-margin-top-alt:auto;  margin-bottom:0cm;  margin-left:14.2pt;  margin-bottom:.0001pt;  text-indent:-14.2pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:612.0pt 792.0pt;  margin:3.0cm 3.0cm 3.0cm 3.0cm;  mso-header-margin:35.45pt;  mso-footer-margin:35.45pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: 150%; text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:85%;"&gt;Guido Vallejos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: 150%; text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:85%;"&gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: 150%; text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:85%;"&gt;Departamento de Filosofía&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: 150%; text-align: center;font-family:arial;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:85%;"&gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0.0001pt; line-height: 150%; text-align: center;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Universidad de Chile&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Una dificultad con la que suele encontrarse el lector o el comentarista del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; es que está basado en una paradoja. Casi todo el libro consiste en una serie de observaciones acerca de la naturaleza del mundo, el pensamiento, el lenguaje y las propiedades constitutivas de la lógica. Dichas observaciones muestran que la forma lógica es la esencia común y también el límite del pensamiento, el lenguaje y el mundo. Sin embargo, un discurso que sea acerca de la forma lógica es, para Wittgenstein, un sinsentido, ya que no se puede representar aquello que es la condición de posibilidad tanto de la representación como de lo representado.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Para Wittgenstein la filosofía no formula teorías ni descripciones abstractas del mundo, sino que es crítica del lenguaje. La crítica no consta de proposiciones que signifiquen hechos o estados de cosas que existen en el mundo. La filosofía consiste en elucidaciones que intentan presentar claramente los límites de lo que puede decirse, poniendo de manifiesto, al mismo tiempo, lo indecible. La presentación de los límites es suficiente para mostrar a aquellos que intenten sostener alguna tesis filosófica que van más allá de lo que puede decirse y que, por lo tanto, están profiriendo sinsentidos. Las elucidaciones no tienen un carácter normativo. Aquél que tiene la visión de los límites mediante las elucidaciones, sabe &lt;i&gt;ipso facto&lt;/i&gt; que cualquier intento de trascenderlos es caer en el sinsentido. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;No obstante, y dado que la propiedad esencial del lenguaje es su capacidad para representar los hechos del mundo con los que comparte su forma lógica, las elucidaciones tendrían que ser sinsentidos. Aparte de no tener un carácter representacional, son acerca de las propiedades que hacen posible que el lenguaje represente al mundo. Para Wittgenstein el lenguaje no podría representar aquello que es la condición de posibilidad de su capacidad representacional. Si pudiera hacerlo, tendría que estar más allá del límite de lo que puede decirse. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;La proposición 6.54 del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; pone de manifiesto el carácter paradójico que en definitiva asumen las elucidaciones que componen el libro. Han permitido cumplir la función delimitadora de la crítica del lenguaje, pero su carácter elucidatorio asume características semánticas paradojales. Por una parte, y en la medida en que trascienden los límites del lenguaje, no dicen nada puesto que son un sinsentido; pero, por otro, &lt;i&gt;muestran&lt;/i&gt; los límites de lo que puede decirse con sentido, sirviendo con ello de freno a los impulsos de gran parte de los filósofos de trascender los límites del lenguaje. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Estas dos dimensiones de la primera crítica del lenguaje de Wittgenstein son manifiestamente paradojales. El lector bien podría tomar la noción de sinsentido en forma literal y las elucidaciones del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; tendrían que ser sonidos o grafías incoherentes –&lt;i&gt;gibberish&lt;/i&gt; es el término en inglés que utiliza Diamond 1991.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=2877718333849033952#sdendnote1sym" sdfixed=""&gt;&lt;sup&gt;&lt;span lang="ES"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt; Si así fuera, sería difícil que pudiéramos considerar al Tractatus como una de las grandes obras de la historia de la filosofía. Frente a esta opción extrema, el lector podría seguir las instrucciones que Wittgenstein impone a la lectura de su texto, y considerar, casi al final del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;, que era necesario que comprendiera las elucidaciones, ya que de otro modo no podría haber tenido noción de los límites del lenguaje y, por lo tanto, no podría haberse percatado de que las elucidaciones eran sinsentidos. Pero esta opción más morigerada, si la comparamos con la primera, nos llevaría a una serie de problemas quizá peores a los que nos llevaba el carácter radical de la primera. Tendríamos que distinguir entre sinsentidos literales –o, si quiere, radicales-- sinsentidos no literales o débiles. Respecto de estos últimos habría que proporcionar algún tipo de justificación de por qué, pese a ser sinsentidos, se espera que provoquen en el lector la comprensión de ciertas verdades metafísicas fundamentales respecto de la naturaleza del lenguaje, su relación con el mundo y su significado. Sin embargo, resulta paradójico que a partir de expresiones que son, siguiendo al mismo Wittgenstein. sinsentidos literales pueda determinarse algún mecanismo de significación tal que provoque en el lector la comprensión de importantes verdades metafísicas.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-left: 0.85pt; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;En lo que sigue intentaré establecer si es posible o no describir ese mecanismo. Iniciaré la exposición con una breve presentación de la concepción metafísica del mundo, del pensamiento y del lenguaje en el &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; y contrastaré esa concepción con lo que Wittgenstein expresa en la proposición 6.54. A partir de este examen se pondrá de manifiesto en forma clara el carácter paradojal que asume finalmente la filosofía del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;. Sobre la base de los expuesto, examinaré la concepción que John Wisdom tiene de la función que en su opinión cumpliría el discurso filosófico, en contraposición a las demostraciones matemáticas y al discurso de la ciencia en general. Intentaré determinar si la concepción de Wisdom puede servir al menos como punto de partida para describir el modo en que el dicurso del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;, pese a ser un sinsentido, puede de algún modo comunicar contenidos metafísicos importantes. Para Wisdom el discurso filosófico –así como el del psicoanálisis-- 'casi llega a probar algo' y, por ello, constituye una paradoja. Sobre esta base podría afirmarse, al menos en principio, que el discurso tractatista compartiría este carácter paradójico ya que sería un intento de mostrar las propiedades constitutivas del mundo el pensamiento y el lenguaje sin decir nada acerca de ellas. Sin embargo, plantearé que si las características que Wisdom atribuye a lo que él denomina el discurso paradójico de la filosofía y del psicoanálisis se aplican al &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;, la fuerza de las verdades metafísicas que supuestamente el libro transmitiría se debilitaría. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;1. Puede decirse que para Wittgenstein la propiedad esencial del lenguaje es representar los hechos del mundo a través del pensamiento. El lenguaje expresa pensamientos que son figuras lógicas de los hechos. Los pensamientos son intencionales en la medida en que los elementos del la figura tocan los objetos del hecho. La relación entre los elementos de la figura y los objetos posibilita un método de proyección que permite que la figura muestre su sentido. El sentido que la figura muestra es que los objetos están estructurados en el hecho de una determinada manera. Para ello la figura debe tener la misma estructura que el hecho que figura. es ámbito señalados en primer término, Wittgenstein pasa a mostrar que los problemas tradicionales de la filosofía trascienden los límites de primeros ámbitos mostrar que esta paradoja adquiere su real significación si se tiene en cuenta que los propósitos filosóficos de Wittgenstein están canalizados a través de elucidaciones. Están no son proposiciones propiamente tales, razón por la cual son un sinsentido, aunque, como dice Wittgenstein en la proposición 6.54, quien las comprende puede trascenderlas y tener la visión justa del mundo y de lo que trasciende los límites de éste. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Mediante elucidaciones Wittgenstein traza los límites del lenguaje a partir del análisis del lenguaje mismo. Todo lo que queda al otro lado del límite corresponde a lo que no se puede decir y es, por consiguiente, un sinsentido. Lo que caracteriza esencialmente al lenguaje es la forma lógica. Pero de ella, dirá Wittgenstein, no se puede hablar, pues habría que situarse fuera de la lógica y, en consecuencia, del lenguaje. (Esto será tratado en profundidad más adelante; por ahora interesa destacar estos elementos para hacer una caracterización clara de la llamada paradoja del silencio.) El intento de establecer los límites del lenguaje lleva necesariamente a &lt;i&gt;hablar&lt;/i&gt; de la forma lógica, con lo que inevitablemente se cae en el sinsentido, pues se dice lo que no puede decirse. Sin embargo, Wittgenstein es consciente de la paradoja pues en una de las últimas proposiciones del libro dice:&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-right: 54.7pt; margin-left: 36pt; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;El verdadero método de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada, sino aquello que se puede decir; es decir, las proposiciones de la ciencia natural [...] Este método dejaría descontentos a los demás —pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles filosofía—, pero sería el único estrictamente correcto. (TLP, 6.53)&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Casi el terminar el trazado de los límites, cosa que se ha propuesto en el Prólogo, el autor pone de manifiesto que todo su discurso es un gran sinsentido; ha transgredido los límites del lenguaje, ha hablado de lo que no se puede hablar y, en consecuencia, no ha dicho nada. Sin embargo, el lector sólo se da cuenta de que el discurso del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; no tiene sentido cuando a través de él puede acceder a un ámbito distinto, más allá del lenguaje, y tener “la justa visión del mundo” (TLP, 6.54). Con todo, es paradójico pensar que el discurso filosófico wittgensteiniano, que resulta ser finalmente un gran sinsentido, haya tenido previamente para el lector —es decir, cuando aún éste no posee la justa visión del mundo—algún sentido.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;La reacción obvia frente a la situación que se ha descrito es pensar que la totalidad del discurso es un sinsentido y que nada se ha dicho. No obstante, puede argüirse, desde la perspectiva de Wittgenstein, que si bien nada se ha dicho, se han mostrado los límites del lenguaje y con ello lo que está más allá del límite. Esta contraargumentación, empero, no tiene en cuenta lo que el propio Wittgenstein ha dicho en 6.54:&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-right: 54.15pt; margin-left: 34.6pt; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos, cuando mediante ellas —a hombros de ellas— a logrado auparse por encima de ellas. (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella.)&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;De acuerdo a lo que Wittgenstein expresa en esta observación quien entiende sus propósitos a pesar de que finalmente reconoce que sus elucidaciones son un sinsentido es capaz de trascenderlas y tener la visión correcta de las cosas. Ciertamente, afirmar que sus proposiciones son un sinsentido y que al mismo tiempo provocan algún tipo de comprensión filosófica en el lector tiene al menos el aired de una paradoja. Al respecto, Russell manifiesta en su Introducción al &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;:&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-right: 54.7pt; margin-left: 38.25pt; text-align: justify; line-height: 200%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;[...] después de todo, Wittgenstein encuentra el modo de decir una buena cantidad de cosas sobre aquello de lo que nada puede decirse, sugiriendo así al lector escéptico la posible existencia de una salida.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;En defensa de Wittgenstein habría que decir que en la medida en que sus elucidaciones no afirman hechos. Por lo tanto no pueden ser evaluadas como verdaderas o falsas. Si lo que se dice con sentido solamente está restringido al ámbito de las proposiciones y si las elucidaciones, contrariamente a las proposiciones, no son ni verdaderas ni falsas, entonces son un sinsentido. No obstante ello, muestran al lector los límites de lo que puede decirse con sentido. Y con ello lo que está más allá de los límites. Al mostrar lo que está más allá de los límites del mundo, de lo pensable y de lo decible, Wittgenstein muestra al lector la esfera en que, en su concepción, se ubica el pensamiento, el discurso y los tópicos de la filosofía, sin decir nada acerca de ello. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-right: 58.4pt; margin-left: 41.4pt; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;“&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;[...] he acertado en mi libro a ponerlo todo en su sitio de una manera firme, guardando silencio sobre ello.(Citado por Janik y Toulmin 1974: 243)&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;En este punto adquiere plena significación otro aspecto de lo que más arriba he denominado la paradoja del silencio. El autor no ha dicho nada acerca de lo que es filosóficamente relevante. Ha guardado silencio sobre ello y ha logrado poner “todo en su sitio de una manera firme”. Este silencio es sumamente peculiar pues ha sido logrado a través del lenguaje; pero de un lenguaje —el de las elucidaciones— que al carecer de sentido no dice nada. Por más que se intenta romper la paradoja los intentos resultan imposibles, pues no se puede, en sentido estricto, comunicar algo guardando silencio en torno a ello. De acuerdo a esto, la expresión &lt;i&gt;guardar silencio&lt;/i&gt; no debe ser entendida aquí literalmente, pues de hecho no se guarda silencio para comunicar, mostrándolo, aquello que se intenta comunicar. Más bien podría decirse que se guarda silencio sobre ello no comunicándolo de manera directa, sino indirecta. Siguiendo esta línea de reflexión, el discurso del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;, además de hablar de lo que no se puede hablar, no está destinado a comunicar aquello que sus proposiciones pudieran significar (si es que algo significan), sino que apuntan a algo distinto que las trasciende; son meramente un &lt;i&gt;medio&lt;/i&gt; para alcanzar una visión que no les es inherente como significación.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Teniendo presente lo que he señalado puede entenderse mejor la proposición 6.54. Wittgenstein supone que el lector que sigue atentamente el discurso filosófico tractariano, llegará en un momento a tener “la justa visión de mundo”, lo que, a su vez, lo llevará a darse cuenta de que la totalidad del discurso que le sirvió de apoyo (o escalera) para acceder a tal visión carece totalmente de sentido desde el momento que uno se ha percatado de que ha cumplido su función de medio.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Se podría objetar, como se dijo al comenzar esta sección, que el discurso ya carece de sentido desde el momento que versa sobre lo que está más allá de los límites del mundo, del pensamiento y del lenguaje, y que, por lo tanto, mal podría cumplir su función de medio. A lo que habría que responder, siguiendo la analogía wittgensteiniana de la escalera, que no importa el material de que ésta esté construida, siempre y cuando cumpla su función elucidatoria. &lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Respecto al carácter paradójico que asume el &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;, y en general el discurso filosófico, el filósofo británico John Wisdom considera que el empleo de las paradojas lleva la reflexión por caminos poco comunes mostrando lo que, manteniendo los modos tradicionales de reflexión, no se habría visto o habría resultado demasiado aburrido. Al Respecto Wisdom afirma:&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-right: 58.4pt; margin-left: 35.15pt; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Algunas veces la reflexión [...] está todavía lejos de aburrir porque no sigue las líneas convencionales, sino que presenta las cosas familiares conectadas bajo formas en las que antes no las habíamos conectado. Entonces, son nuevas palabras y metáforas y paradojas y contraparadojas lo que necesitamos. Un filósofo al no disponer de nueva información y al no poder entretenernos y asombrarnos de la forma en que lo puede hacer un matemático, no le queda otra alternativa que la de ser paradójico o aburrido. Los filósofos metafísicos no son una excepción. Afortunadamente a menudo son paradójicos. (Wisdom, ).&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;De acuerdo a lo expresado por Wisdom en el pasaje citado, pese a que uno puede explicitar el uso peculiar que se hace del lenguaje en esa situación, siempre queda la impresión de que lo que se ha querido decir es y no es apropiado. Al respecto, Wisdom dice que el efecto que tiene el carácter paradójico del discurso del filósofo metafísico es similar al que tienen las interpretaciones de la conducta de raigambre psicoanalítica. En estos casos se tiene la impresión de que hay razones en pro de tales interpretaciones y razones en contra. Esto provoca que sea imposible diseñar una prueba exhaustiva de dichas interpretaciones. Al respecto Wisdom afirma:&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-right: 55.55pt; margin-left: 34.6pt; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Imaginemos que un matrimonio vuelve a casa después de haber asistido a una conferencia introductoria sobre psicoanálisis. Van caminado en silencio hasta que de pronto el marido dice: ¡Vaya una mezcolanza! ¡Y llaman a eso ciencia! ... La mujer replica: ‘Pues yo creo que casi llegó a probar sus afirmaciones centrales’. ¡Llegar casi a probar!’ —ironiza el marido—; ‘he oído hablar de la demostración matemática y de la prueba científica, pero nunca de &lt;i&gt;llegar casi&lt;/i&gt; a probar algo’. Podemos suponer que esta respuesta ha logrado silenciar a su mujer, pero ¿tiene que ser necesariamente así? De ningún modo, pues ¿no es aquello a lo que ella se refiere mediante la expresión ‘llegar casi a probar algo’ precisamente el tipo de prueba adecuada a las paradojas? (Wisdom 1964: 267)&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: 150%;font-family:times new roman;"&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;Llevando las consideraciones de Wisdom al paradojal disurso del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;, puede afirmarse que en un sentido Wittgenstein ha puesto todo firmemente en su sitio al guardar silencio sobre ello; pero en otro sentido no lo ha hecho. Al concluir que su discurso es un sinsentido, aparentemente no ha dicho nada; pero para lograr su propósito mostrativo ha tenido que utilizar el lenguaje, aunque más allá de los límites del sentido. La paradoja sigue vigente: si el Tractatus consta preferentemente de sinsentidos, de qué manera el lector, aparte de reconocerlos como tales, comprendió que Wittgenstein estaba intentando mostrar los límites del mundo, de lo decible y lo pensable y lo que había más allá de dichos límites. En otras palabras, parece razonable, por una parte, aceptar que lo que el &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; expresa son sinsentidos; pero por otra, los que comprendieron a Wittgenstein llegaron a tener una idea de los límites y de lo que estaba más allá de ellos. ¿Cómo es posible llegar a comprender esto último, si aceptamos al mismo tiempo que las elucidaciones del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; son un sinsentido?&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div id="sdendnote1"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="sdendnote"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=2877718333849033952#sdendnote1anc"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:Arial;"&gt;  Debo hacer presente que aquí solamente apelo, con propósitos de clarificación, al término usado por Cora Diamond para caracterizar el sinsentido. Pese a que su lectura austera o resuelta del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt; considera las elucidaciones como &lt;i&gt;gibberish&lt;/i&gt;, la descripción extrema y grosera inicial que he hecho de los sinsentidos solamente intenta poner las bases iniciales para formular el problema que aquí intento tratar y no se relaciona en ningún caso con lo que ella realmente propone.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-2877718333849033952?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/2877718333849033952/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=2877718333849033952&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/2877718333849033952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/2877718333849033952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2008/07/elucidaciones-y-sinsentido-en-el.html' title='Elucidaciones y sinsentido en el Tractatus de Wittgenstein. Parte 1'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-6152231611080303569</id><published>2008-07-20T13:34:00.001-04:00</published><updated>2008-08-16T10:47:18.139-04:00</updated><title type='text'>Elucidaciones y sinsentido en el Tractatus de Wittgenstein. Parte 1</title><content type='html'>&lt;div xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml'&gt;&lt;style type='text/css'&gt; 	&lt;/style&gt;&lt;style type='text/css'&gt; 	 	&lt;/style&gt;  &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Una dificultad con la que suele encontrarse el lector o el comentarista del &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt; es que está basado en una paradoja. Casi todo el libro consiste en una serie de observaciones acerca de la naturaleza del mundo, el pensamiento, el lenguaje y las propiedades constitutivas de la lógica. Dichas observaciones muestran que la forma lógica es la esencia común y también el límite del pensamiento, el lenguaje y el mundo. Sin embargo, un discurso que sea acerca de la forma lógica es, para Wittgenstein, un sinsentido, ya que no se puede representar aquello que es la condición de posibilidad tanto de la representación como de lo representado.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Para Wittgenstein la filosofía no formula teorías ni descripciones abstractas del mundo, sino que es crítica del lenguaje. La crítica no consta de proposiciones que signifiquen hechos o estados de cosas que existen en el mundo. La filosofía consiste en elucidaciones que intentan presentar claramente los límites de lo que puede decirse, poniendo de manifiesto, al mismo tiempo, lo indecible. La presentación de los límites es suficiente para mostrar a aquellos que intenten sostener alguna tesis fil&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;osófica que van más allá de lo que puede decirse y que, por lo tanto, están profiriendo sinsentidos. Las elucidaciones no tienen un carácter normativo. Aquél que tiene la visión de los límites mediante las elucidaciones, sabe &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;ipso facto&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt; que cualquier intento de trascenderlos es caer en el sinsentido. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;	No obstante, y dado que la propiedad esencial del lenguaje es su capacidad para representar los hechos del mundo con los que comparte su forma lógica, las elucidaciones tendrían que ser sinsentidos. Aparte de no tener un carácter representacional, son acerca de las propiedades que hacen posible que el lenguaje represente al mundo. Para Wittgenstein el lenguaje no podría representar aquello que es la condición de posibilidad de su capacidad representacional. Si pudiera hacerlo, tendría que estar más allá del límite de lo que puede decirse.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;La proposición 6.54 del &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt; pone de manifiesto el carácter paradójico que en definitiva asumen las elucidaciones que componen el libro. Han permitido cumplir la función delimitadora de la crítica del lenguaje, pero su carácter elucidatorio asume características semánticas paradojales. Por una parte, y en la medida en que trascienden los límites del lenguaje, no dicen nada puesto que son un sinsentido; pero, por otro, &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;muestran&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt; los límites de lo que puede decirse con sentido, sirviendo con ello de freno a los impulsos de gran parte de los filósofos de trascender los límites del lenguaje. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p align='justify' style='margin-left: 0.03cm; text-indent: 1.22cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;	Estas dos dimensiones de la primera crítica del lenguaje de Wittgenstein son manifiestamente paradojales. El lector bien podría tomar la noción de sinsentido en forma literal y las elucidaciones del &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt; tendrían que ser sonidos o grafías incoherentes –&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;gibberish&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt; es el término en inglés que utiliza Diamond 1991.&lt;a sdfixed='' href='#sdendnote1sym' name='sdendnote1anc' class='sdendnoteanc'&gt;&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; Si así fuera, sería difícil que pudiéramos considerar al Tractatus como una de las grandes obras de la historia de la filosofía. Frente a esta opción extrema, el lector podría seguir las instrucciones que Wittgenstein impone a la lectura de su texto, y considerar, casi al final del &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;, que era necesario que comprendiera las elucidaciones, ya que de otro modo no podría haber tenido noción de los límites del lenguaje y, por lo tanto, no podría haberse percatado de que las elucidaciones eran sinsentidos. Pero esta opción más morigerada, si la  comparamos con la primera, nos llevaría a una serie de problemas quizá peores a los que nos llevaba el carácter radical de la primera. Tendríamos que distinguir entre sinsentidos literales –o, si quiere, radicales-- sinsentidos no literales o débiles. Respecto de estos últimos habría que proporcionar algún tipo de justificación de por qué, pese a ser sinsentidos, se espera que provoquen en el lector la comprensión de ciertas verdades metafísicas fundamentales respecto de la naturaleza del lenguaje, su relación con el mundo y su significado. Sin embargo, resulta paradójico que a partir de expresiones que son, siguiendo al mismo Wittgenstein. sinsentidos literales pueda determinarse algún mecanismo de significación tal que provoque en el lector la comprensión de importantes verdades metafísicas.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align='justify' style='margin-left: 0.03cm; text-indent: 1.22cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;En lo que sigue intentaré establecer si es posible o no describir ese mecanismo. Iniciaré la exposición con una breve presentación  de la concepción metafísica del mundo, del pensamiento y del lenguaje en el &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt; y contrastaré esa concepción con lo que Wittgenstein expresa en la proposición 6.54. A partir de este examen se pondrá de manifiesto en forma clara el carácter paradojal que asume finalmente la filosofía del &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;. Sobre la base de los expuesto, examinaré la concepción que John Wisdom tiene de la función que en su opinión cumpliría el discurso filosófico, en contraposición a las demostraciones matemáticas y al discurso de la ciencia en general. Intentaré determinar si la concepción de Wisdom puede servir al menos como punto de partida para describir el modo en que el dicurso del &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;, pese a ser un sinsentido, puede de algún modo comunicar contenidos metafísicos importantes. Para Wisdom el discurso filosófico –así como el del psicoanálisis-- 'casi llega a probar algo' y, por ello, constituye una paradoja. Sobre esta base podría afirmarse, al menos en principio, que el discurso tractatista compartiría este carácter paradójico ya que sería un intento de mostrar las propiedades constitutivas del mundo el pensamiento y el lenguaje sin decir nada acerca de ellas. Sin embargo, plantearé que si las características que Wisdom atribuye a lo que él denomina el discurso paradójico de la filosofía y del psicoanálisis se aplican al &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;, la fuerza de las verdades metafísicas que supuestamente el libro transmitiría se debilitaría.  &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; font-style: normal; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;1. Puede decirse que para Wittgenstein l&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;a propiedad esencial del lenguaje es representar los hechos del mundo a través del pensamiento. El lenguaje expresa pensamientos que son figuras lógicas de los hechos. Los pensamientos son intencionales en la medida en que los elementos del la figura tocan los objetos del hecho. La relación entre los elementos de la figura y los objetos posibilita un método de proyección que permite que la figura muestre su sentido. El sentido que la figura muestra es que los objetos están estructurados en el hecho de una determinada manera. Para ello la figura debe tener la misma estructura que el hecho que figura. es ámbito señalados en primer término, Wittgenstein pasa a mostrar que los problemas tradicionales de la filosofía trascienden los límites de primeros ámbitos mostrar que esta paradoja adquiere su real significación si se tiene en cuenta que los propósitos filosóficos de Wittgenstein están canalizados a través de elucidaciones. Están no son proposiciones propiamente tales, razón por la cual son un sinsentido, aunque, como dice Wittgenstein en la proposición 6.54, quien las comprende puede trascenderlas y tener la visión justa del mundo y de lo que trasciende los límites de éste. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='text-indent: 1.27cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Mediante elucidaciones Wittgenstein traza los límites del lenguaje a partir del análisis del lenguaje mismo. Todo lo que queda al otro lado del límite corresponde a lo que no se puede decir y es, por consiguiente, un sinsentido. Lo que caracteriza esencialmente al lenguaje es la forma lógica. Pero de ella, dirá Wittgenstein, no se puede hablar, pues habría que situarse fuera de la lógica y, en consecuencia, del lenguaje. (Esto será tratado en profundidad más adelante; por ahora interesa destacar estos elementos para hacer una caracterización clara de la llamada paradoja del silencio.) El intento de establecer los límites del lenguaje lleva necesariamente a &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;hablar&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt; de la forma lógica, con lo que inevitablemente se cae en el sinsentido, pues se dice lo que no puede decirse. Sin embargo, Wittgenstein es consciente de la paradoja pues en una de las últimas proposiciones del libro dice:&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-left: 1.27cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;El verdadero método de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada, sino aquello que se puede decir; es decir, las proposiciones de la ciencia natural [...] Este método dejaría descontentos a los demás —pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles filosofía—, pero sería el único estrictamente correcto. (TLP, 6.53)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Casi el terminar el trazado de los límites, cosa que se ha propuesto en el Prólogo, el autor pone de manifiesto que todo su discurso es un gran sinsentido; ha transgredido los límites del lenguaje, ha hablado de lo que no se puede hablar y, en consecuencia, no ha dicho nada. Sin embargo, el lector sólo se da cuenta de que el discurso del &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt; no tiene sentido cuando a través de él puede acceder a un ámbito distinto, más allá del lenguaje, y tener “la justa visión del mundo” (TLP, 6.54). Con todo, es paradójico pensar que el discurso filosófico wittgensteiniano, que resulta ser finalmente un gran sinsentido, haya tenido previamente para el lector —es decir, cuando aún éste no posee la justa visión del mundo—algún sentido.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;La reacción obvia frente a la situación que se ha descrito es pensar que la totalidad del discurso es un sinsentido y que nada se ha dicho. No obstante, puede argüirse, desde la perspectiva de Wittgenstein, que si bien nada se ha dicho, se han mostrado los límites del lenguaje y con ello lo que está más allá del límite. Esta contraargumentación, empero, no tiene en cuenta lo que el propio Wittgenstein ha dicho en 6.54:&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-left: 1.27cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos, cuando mediante ellas —a hombros de ellas— a logrado auparse por encima de ellas. (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella.)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;De acuerdo a lo que Wittgenstein expresa en esta observación quien entiende sus propósitos a pesar de que finalmente reconoce que sus elucidaciones son un sinsentido es capaz de trascenderlas y tener la visión correcta de las cosas. Ciertamente, afirmar que sus proposiciones son un sinsentido y que al mismo tiempo provocan algún tipo de comprensión filosófica en el lector tiene al menos el aired de una paradoja. Al respecto, Russell manifiesta en su Introducción al &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;:&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style='margin-left: 0.5cm; line-height: 200%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;[...] después de todo, Wittgenstein encuentra el modo de decir una buena cantidad de cosas sobre aquello de lo que nada puede decirse, sugiriendo así al lector escéptico la posible existencia de una salida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;En defensa de Wittgenstein habría que decir que en la medida en que sus elucidaciones no afirman hechos. Por lo tanto no pueden ser evaluadas como verdaderas o falsas. Si lo que se dice con sentido solamente está restringido al ámbito de las proposiciones y si las elucidaciones, contrariamente a las proposiciones, no son ni verdaderas ni falsas, entonces son un sinsentido. No obstante ello, muestran al lector los límites de lo que puede decirse con sentido. Y con ello lo que está más allá de los límites. Al mostrar lo que está más allá de los límites del mundo, de lo pensable y de lo decible, Wittgenstein muestra al lector la esfera en que, en su concepción, se ubica el pensamiento, el discurso y los tópicos de la filosofía, sin decir nada acerca de ello. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-left: 1.27cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; “&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;[...] he acertado en mi libro a ponerlo todo en su sitio de una manera firme, guardando silencio sobre ello.(Citado por Janik y Toulmin 1974: 243)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;En este punto adquiere plena significación otro aspecto de lo que más arriba he denominado la paradoja del silencio. El autor no ha dicho nada acerca de lo que es filosóficamente relevante. Ha guardado silencio sobre ello y ha logrado poner “todo en su sitio de una manera firme”. Este silencio es sumamente peculiar pues ha sido logrado a través del lenguaje; pero de un lenguaje —el de las elucidaciones— que al carecer de sentido no dice nada. Por más que se intenta romper la paradoja los intentos resultan imposibles, pues no se puede, en sentido estricto, comunicar algo guardando silencio en torno a ello. De acuerdo a esto, la expresión &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;guardar silencio&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt; no debe ser entendida aquí literalmente, pues de hecho no se guarda silencio para comunicar, mostrándolo, aquello que se intenta comunicar. Más bien podría decirse  que se guarda silencio sobre ello no comunicándolo de manera directa, sino indirecta. Siguiendo esta línea de reflexión, el discurso del &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;, además de hablar de lo que no se puede hablar, no está destinado a comunicar aquello que sus proposiciones pudieran significar (si es que algo significan), sino que apuntan a algo distinto que las trasciende; son meramente un &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;medio&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt; para alcanzar una visión que no les es inherente como significación.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Teniendo presente lo que he señalado puede entenderse mejor la proposición 6.54. Wittgenstein supone que el lector que sigue atentamente el discurso filosófico tractariano, llegará en un momento a tener “la justa visión de mundo”, lo que, a su vez, lo llevará a darse cuenta de que la totalidad del discurso que le sirvió de apoyo (o escalera) para acceder a tal visión carece totalmente de sentido desde el momento que uno se ha percatado de que ha cumplido su función de medio.&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Se podría objetar, como se dijo al comenzar esta sección, que el discurso ya carece de sentido desde el momento que versa sobre lo que está más allá de los límites del mundo, del pensamiento y del lenguaje, y que, por lo tanto, mal podría cumplir su función de medio. A lo que habría que responder, siguiendo la analogía wittgensteiniana de la escalera, que no importa el material de que ésta esté construida, siempre y cuando cumpla su función elucidatoria. &lt;/font&gt;&lt;/font&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Respecto al carácter paradójico que asume el &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;, y en general el discurso filosófico, el filósofo británico John Wisdom considera que el empleo de las paradojas lleva la reflexión por caminos poco comunes mostrando lo que, manteniendo los modos tradicionales de reflexión, no se habría visto o habría resultado demasiado aburrido. Al Respecto Wisdom afirma:&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-left: 1.25cm; margin-right: 1.35cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;Algunas veces la reflexión [...] está todavía lejos de aburrir porque no sigue las líneas convencionales, sino que presenta las cosas familiares conectadas bajo formas en las que antes no las habíamos conectado. Entonces, son nuevas palabras y metáforas y paradojas y contraparadojas lo que necesitamos. Un filósofo al no disponer de nueva información y al no poder entretenernos y asombrarnos de la forma en que lo puede hacer un matemático, no le queda otra alternativa que la de ser paradójico o aburrido. Los filósofos metafísicos no son una excepción. Afortunadamente a menudo son paradójicos. (Wisdom, ).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;De acuerdo a lo expresado por Wisdom en el pasaje citado, pese a que uno puede explicitar el uso peculiar que se hace del lenguaje en esa situación, siempre queda la impresión de que lo que se ha querido decir es y no es apropiado. Al respecto, Wisdom dice que el efecto que tiene el carácter paradójico del discurso del filósofo metafísico es similar al que tienen las interpretaciones de la conducta de raigambre psicoanalítica. En estos casos se tiene la impresión de que hay razones en pro de tales interpretaciones y razones en contra. Esto provoca que sea imposible diseñar una prueba exhaustiva de dichas interpretaciones. Al respecto Wisdom afirma:&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-left: 1.27cm; margin-right: 1.04cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt; &lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;Imaginemos que un matrimonio vuelve a casa después de haber asistido a una conferencia introductoria sobre psicoanálisis. Van caminado en silencio hasta que de pronto el marido dice: ¡Vaya una mezcolanza! ¡Y llaman a eso ciencia! ... La mujer replica: ‘Pues yo creo que casi llegó a probar sus afirmaciones centrales’. ¡Llegar casi a probar!’ —ironiza el marido—; ‘he oído hablar de la demostración matemática y de la prueba científica, pero nunca de &lt;i&gt;llegar casi&lt;/i&gt; a probar algo’. Podemos suponer que esta respuesta ha logrado silenciar a su mujer, pero ¿tiene que ser necesariamente así? De ningún modo, pues ¿no es aquello a lo que ella se refiere mediante la expresión ‘llegar casi a probar algo’ precisamente el tipo de prueba adecuada a las paradojas? (Wisdom 1964: 267)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align='justify' style='margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='3'&gt;Llevando las consideraciones de Wisdom al paradojal disurso del &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;, puede afirmarse que en un sentido Wittgenstein ha puesto todo firmemente en su sitio al guardar silencio sobre ello; pero en otro sentido no lo ha hecho. Al concluir que su discurso es un sinsentido, aparentemente no ha dicho nada; pero para lograr su propósito mostrativo ha tenido que utilizar el lenguaje, aunque más allá de los límites del sentido. La paradoja sigue vigente: si el Tractatus consta preferentemente de sinsentidos, de qué manera el lector, aparte de reconocerlos como tales, comprendió que Wittgenstein estaba intentando mostrar los límites del mundo, de lo decible y lo pensable y lo que había más allá de dichos límites. En otras palabras, parece razonable, por una parte, aceptar que lo que el &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt; expresa son sinsentidos; pero por otra, los que comprendieron a Wittgenstein llegaron a tener una idea de los límites y de lo que estaba más allá de ellos. ¿Cómo es posible llegar a comprender esto último, si aceptamos al mismo tiempo que las elucidaciones del &lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt;&lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;/font&gt;&lt;font size='3'&gt; son un sinsentido?&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;div id='sdendnote1'&gt; 	&lt;p align='justify' class='sdendnote'&gt;&lt;font face='Arial, sans-serif'&gt;&lt;font size='2'&gt;&lt;a href='#sdendnote1anc' name='sdendnote1sym' class='sdendnotesym'&gt;1&lt;/a&gt;Debo 	hacer presente que aquí solamente apelo, con propósitos 	de clarificación, al término usado por Cora Diamond 	para caracterizar el sinsentido. Pese a que su lectura austera o 	resuelta del &lt;i&gt;Tractatus&lt;/i&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt; 	considera las elucidaciones como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;gibberish&lt;/i&gt;&lt;span style='font-style: normal;'&gt;, 	la descripción extrema y grosera inicial que he hecho de los 	sinsentidos solamente intenta poner las bases iniciales para 	formular el problema que aquí intento tratar y no se 	relaciona en ningún caso con lo que ella realmente propone. &lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt; 	&lt;/p&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-6152231611080303569?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/6152231611080303569/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=6152231611080303569&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/6152231611080303569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/6152231611080303569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2008/07/elucidaciones-y-sinsentido-en-el_20.html' title='Elucidaciones y sinsentido en el Tractatus de Wittgenstein. Parte 1'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-1630238967842751239</id><published>2008-03-26T20:10:00.004-03:00</published><updated>2008-03-26T20:20:02.406-03:00</updated><title type='text'>Publicación y lanzamiento del libro "Conceptos y Ciencia Cognitiva"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://estudioscognitivos.uchile.cl/afiche_conceptos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px;" src="http://estudioscognitivos.uchile.cl/afiche_conceptos.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me es grato anunciar la publicación y lanzamiento del libro &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Conceptos y Ciencia Cognitiva&lt;/span&gt;, del cual soy autor. Publico el afiche del lanzamiento del libro , el día 9 de abril del presente en la Facultad de  Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Los interesados están cordialmente invitados.&lt;br /&gt;  Para mayores detalles véase &lt;a style="font-weight: bold;" href="http://estudioscognitivos.uchile.cl/conceptos.html"&gt;http://estudioscognitivos.uchile.cl/conceptos.html&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-1630238967842751239?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/1630238967842751239/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=1630238967842751239&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/1630238967842751239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/1630238967842751239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2008/03/publicacin-y-lanzamiento-del-libro.html' title='Publicación y lanzamiento del libro &quot;Conceptos y Ciencia Cognitiva&quot;'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-7553702007063691541</id><published>2008-03-07T14:25:00.002-03:00</published><updated>2008-03-07T14:42:30.221-03:00</updated><title type='text'>Magister en Estudios Cognitivos - Admisión 2008</title><content type='html'>El Programa de Magister en Estudios Cognitvos de la Universidad de Chile tiene abierta las postulaciones de ingreso para el año 2008. El Programa se creó el año 2003 y sus fortalezas básicas están en las áreas de Filosofía de la Ciencia Cognitiva, Psicolingüística y en los dos últimos años ha habido un incremento significativo en el área de Neurociencia Cognitiva. El diseño del programa se destaca por su carácter interdisciplinario y por el grado de actualización que exhiben los contenidos de las asignaturas que se imparten.  Este año contará con la visita, durante el mes de julio, del profesor José Luis Bermúdez, Director del Philosophy, Neuroscience and  Psychology Program de la Washington University,  quien dictará el seminario Filosofía de la Psicología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueden postular a este programa graduados de disciplinas pertenecientes a las humanidades, las ciencias sociales, las ciencias biológicas y profesionales de la ingeniería. Las postulaciones estarán abiertas hasta el miércoles 13 de marzo de 2008. Más abajo pueden encontrar el afiche de la convocatoria y las indicaciones para contactar a las personas que pueden proporcionar mayor información acerca de las postulaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://estudioscognitivos.uchile.cl/afiche2008grande.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 320px;" src="http://estudioscognitivos.uchile.cl/afiche2008grande.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Informamos que el plazo de postulación a la versión 2008 del Magister en Estudios Cognitivos, impartido en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, se extendió hasta el día miércoles 12 de Marzo a las 13:00 hrs.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Para más información sobre el proceso de postulación, visite nuestro sitio web&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://estudioscognitivos.uchile.cl/"&gt;http://estudioscognitivos.uchile.cl&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-7553702007063691541?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/7553702007063691541/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=7553702007063691541&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/7553702007063691541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/7553702007063691541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2008/03/magister-en-estudios-cognitivos-admisin.html' title='Magister en Estudios Cognitivos - Admisión 2008'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-180940314141923960</id><published>2008-01-22T15:00:00.000-03:00</published><updated>2008-01-22T15:29:19.021-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría de conceptos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia cognitiva'/><title type='text'>Clasificación de las teorías de conceptos en ciencia cognitiva de acuerdo a la condición de identidad</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;Guido Vallejos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;Universidad de Chile&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;A continuación explicaré cómo podrían clasificarse las teorías de conceptos si es que asumiéramos que una de las condiciones de identidad de estos es que son representaciones mentales, y el modo en que podrían clasificarse si asumiéramos que no lo son.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el primer supuesto, y siguiendo las teorías actualmente en oferta, hay dos alternativas por las que puede optarse: o bien los conceptos son en su mayoría representaciones estructuradas, o complejas, o bien son en su mayoría simples, o atómicas. El modo no taxativo de poner las dos opciones parece a primera vista extraño, aunque explicable dadas las características de las teorías de conceptos que pretenden basarse en algún tipo de evidencia experimental en ciencia cognitiva (ver capitulo I). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la primera opción, dado que una de las finalidades de estas aproximaciones empíricas es explicar la ejecución de tareas cognitivas apelando a procesos mentales en las que los conceptos tienen un rol central, y dado que los procesos cognitivos pueden en general caracterizarse como procesos inferenciales, las inferencias que se realizan sobre, o en virtud de los conceptos, requieren que estos tengan un grado de estructura o de complejidad que justifique los tránsitos inferenciales que se realizan entre conceptos. Así, aunque se asume que los conceptos en tanto representaciones complejas deben tener constituyentes simple, es explicativamente irrelevante para la psicología así concebida establecer cuáles son los constituyentes últimos de los conceptos. Más bien, su tarea se centra en establecer de qué manera un concepto se relaciona con rasgos asociados (otros conceptos) de manera de facilitar las inferencias. Siendo este el caso, afirmar que los conceptos son en su mayoría estructurados o complejos es una manera de decir que lo que es explicativamente relevante es el carácter complejo de un concepto, para los propósitos de las teorías psicológicas en cuestión. No obstante, este propósito explicativo podría determinar una afirmación de carácter ontológico relativa a la natutaleza de los conceptos: los conceptos son representaciones mentales complejas o estructuradas. Pero, dada la preeminencia del propósito explicativo, la afirmación es morigerada: los conceptos son en su mayoría representaciones complejas. A pesar de este carácter morigerado, las teorías en cuestión dejan como única alternativa la individuación de un concepto por sus relaciones con otros conceptos —i.e., sus rasgos constituyentes—, con los que se relaciona con distintos grados de fuerza y con grados diferentes de alcance.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p  style="text-align: justify;font-family:arial;" class="MsoBodyText"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;Dentro de este encabezado pueden mencionarse las siguientes teorías:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;ol  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;li&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;La teoría clásica o de las definiciones. Un concepto es una representación compleja que se individua en virtud de la relación necesaria con cada uno de sus constituyentes, y de la relación suficiente con la conjunción de sus rasgos constituyentes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;La teoría neoclásica. Un concepto es una representación compleja que se individua por la relación necesaria que tiene con sus constituyentes. En este caso se excluye la condición de suficiencia, ya que no es posible enumerar exhaustivamente la conjunción de los constituyentes conceptuales o rasgos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;La teoría de prototipos. Un concepto es una representación compleja que se individua por sus asociaciones estadísticamente frecuentes con sus rasgos constituyentes. Si la teoría de prototipos se concibe en términos de ejemplares, entonces un concepto es una representación compleja que se individua por sus relaciones de similitud, estadísticamente codificables, con la representación de sus ejemplares. Vale la pena recordar, sin embargo, el argumento de Murphy, 2002, según el cual la teoría de ejemplares presupone la de prototipos y, por lo tanto, se reduce o puede ser explicada por esta última.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;La teoría-teoría. Un concepto es una representación compleja que se individua por sus relaciones con conceptos pertenecientes a teorías adyacentes, las cuales a su vez pueden formar parte de una teoría total del mundo de un individuo en un momento dado de su desarrollo cognitivo. El hecho de que se apele a teorías adyacentes no implica que se tenga que apelar también a la teoría total del mundo en el que esas teorías adyacentes están incluidas. Una teoría-teoría radical suscribiría este último planteamiento (como la que puede atribuirse a Gopnik); aunque otras más morigeradas no necesitarían asumir esta postura radical (como la de Keil, y quizá la de Murphy) Esto no significa que, por las características de la modalidad de individuación que subyace a sus propuestas, no puedan verse forzados a asumirla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div face="arial" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;    Una segunda opción que queda, si es que se acepta que los conceptos son representaciones, es plantear que los conceptos son en su mayoría simples o atómicos. En este caso se asume que para explicar los procesos mentales que permiten dar cuenta de la conducta inteligente, no es necesario suponer como básico el postulado de que las inferencias son constitutivas de los procesos cognitivos. Hay una instancia más básica, que consiste en postular que el pensamiento es composicional. Esto requiere solamente aceptar que hay un conjunto finito de ítemes léxicos simples (conceptos), y un conjunto finito de reglas que componen en estructuras más complejas estos elementos constituyentes. A su vez, la composicionalidad explica el carácter productivo y sistemático del pensamiento. La posibilidad de hacer inferencias no radicaría en la complejidad o en el carácter estructurado que las teorías caracterizadas más arriba consideran esencial a los conceptos, y su explicación es compatible con la posibilidad de que haya conceptos no estructurados. Los supuestos teóricos, señalados más arriba, permiten explicar el hecho psicológico de que hay conceptos estructurados, pero sólo sobre la base de la individuación de sus constituyentes, sin que por ello los conceptos pierdan su rol en la explicación de la cognición.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;La única teoría propuesta en torno a esta última opción es el Atomismo Informacional de Fodor. La caracterización que hemos hecho de esta posición más arriba solamente señala que la tesis de acuerdo a la cual los conceptos son representaciones complejas no es ni explicativa ni metafísicamente necesaria. De acuerdo a lo anterior, el atomismo informacional no especifica como formular las condiciones que permitan individuar los conceptos como entidades simples. En este sentido solo nos queda considerar la &lt;i style=""&gt;posibilidad&lt;/i&gt; de la tesis de que los conceptos son representaciones simples o atómicas. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;    Para el segundo grupo de teorías los conceptos no son esencialmente representaciones. Esta tesis requiere una aclaración previa. En ella no se niega que los conceptos puedan ser representaciones; más bien lo que niega es que puedan identificarse con representaciones. En un sentido ontológico, la identificación establece una dependencia metafísica con un grado de fuerza tal que sería imposible concebir conceptos que no fueran representaciones mentales. En contraposición, lo que las teorías del segundo grupo establecen es una dependencia de los conceptos de un ámbito de propiedades distinto al de la esfera representacional.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;    Los puntos extremos de la oferta son básicamente dos. Una de los extremos plantea que los conceptos son entidades metafísicas extramentales, y las representaciones mentales que de esos conceptos los sujetos puedan tener dependen de que sean capaces de captar los conceptos de ese Tercer Ámbito. Frege y un neofregeano como Peacocke se inclinan por esta opción. Para Frege los conceptos son sentidos o pensamientos en un ámbito metafísico extramental y es en virtud de su individuación como sentidos, a través de su definición intensional &lt;span style="color:blue;"&gt;[&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=180940314141923960#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[1]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;, que los conceptos tienen condiciones de referencia y de verdad. Para Frege, nada que tenga que ver con la mente y los procesos mentales debe intervenir en la individuación de conceptos. Peacocke, en cambio, tiene presente el acceso al Tercer Ámbito como un problema central para la individuación de los conceptos. Dicho acceso no solamente es posible por nuestra capacidad de hacer juicios que evidencian nuestra captación del concepto, sino por un agente —más específicamente un pensante— que tiene actitudes proposicionales que evidencian un uso adecuado del concepto al interior de esos estados mentales. Esto permite a Peacocke individuar los conceptos por sus condiciones de posesión y acceder de manera indirecta a la individuación de los conceptos en el Tercer Ámbito. De este modo, todo lo que es relevante para la individuación de los conceptos está presente en la formulación de las condiciones de posesión de aquellos. Las condiciones de posesión así formuladas deben ser explicadas en términos subdoxásticos por la psicología. Es en este ámbito donde podría explicarse la realización de las condiciones de posesión en términos representacionales que satisfagan los requisitos de la Teoría Representacional de la Mente, propuesta por Fodor en el marco del Atomismo Informacional. Pero, si asumiéramos que la teoría de Peacocke es verdadera, el AI no se aplicaría para individuar un concepto sino, más bien, sólo explicaría cómo se realiza la condición de posesión de un concepto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;    Dentro de las teorías neofregeanas, hay quienes piensan (Cussins) que formular condiciones de posesión y requerir la explicación de las mismas por parte de la psicología no es todavía suficiente para determinar cómo es que los conceptos, entendidos al modo de Frege y Peacocke, se usan significativamente en la vida diaria por parte de los agentes. La individuación a través de las condiciones de posesión apela a un pensante ideal, cuyo dominio del concepto se manifiesta por el hecho de que tiene actitudes proposicionales que lo contienen. A su vez, la explicación psicológica es la especificación de estados y mecanismos que realizan dicha condición, sin emplear el vocabulario doxástico de las condiciones de posesión. Para una completa determinación de los conceptos como sentidos, se requiere especificar no solamente las condiciones de su realización sino las condiciones que rigen su aplicación en circunstancias particulares diversas. Los sentidos pueden determinar la referencia en forma abstracta, pero no contienen las especificaciones suficientes para determinarla en un gran número de circunstancias concretas. Tales condiciones y especificaciones no dependerían de reglas sino que estarían en función del uso. La exclusión de las reglas para especificar los usos solamente deja como instancia última de determinación a la experiencia, no entendida al modo empirista tradicional, sino en función de una subjetividad acoplada a los factores ambientales, a través de las interacciones que se establecen entre organismo y ambiente. La información que emerge de esa interacción es una modalidad no conceptual de contenido, que resultaría finalmente adecuada a la metafísica de los conceptos tanto fregeana como neofregeana.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: normal;" lang="ES-TRAD"&gt;    En el otro extremo de las teorías que niegan que los conceptos sean esencialmente representaciones, encontramos el planteamiento de que los conceptos son explicativa y metafísicamente dependientes de la experiencia o de esquemas experienciales. En este caso, el término ‘experiencia’ tampoco debe entenderse al modo de los empiristas tradicionales, que con grados variables de énfasis defienden la dependencia de la experiencia de factores mentales. La noción de experiencia en la teoría extrema a la que hacemos referencia, depende de lo que ordinariamente consideramos como factores mentales, corporales y ambientales, pero que, en opinión de los que sostienen esta tesis, son indistinguibles como tales en el flujo mismo de la experiencia. Para quienes defienden esta perspectiva, los conceptos son meras proyecciones metafóricas de la experiencia así entendida; más literalmente, los conceptos se identificarian con metáforas experiencialmente basadas, y no con representaciones mentales que pertenezcan a un dominio abstracto similar al simbólico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;hr style="height: 3px;" align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="ftn1"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=180940314141923960#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[1]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt; En filosofía hay diferencia entre lo que significan las expresiones ‘intencional –con- c’, que en términos generales, esta referida al ámbito de los estados mentales, e ‘intencional –con- s’, referida al de la significación. Un tratamiento exhaustivo y también cercano a la intuición puede encontrarse en Searle, 1981.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-180940314141923960?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/180940314141923960/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=180940314141923960&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/180940314141923960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/180940314141923960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2008/01/clasificacin-de-las-teoras-de-conceptos.html' title='Clasificación de las teorías de conceptos en ciencia cognitiva de acuerdo a la condición de identidad'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-5040729955010307988</id><published>2008-01-10T18:06:00.000-03:00</published><updated>2008-01-22T15:30:10.171-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría de conceptos'/><title type='text'>Bases para una ontología de los conceptos</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: center;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Guido Vallejos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Departamento de Filosofía&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Universidad de Chile&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Una ontología de los conceptos tiene por propósito formular las condiciones de individuación de las propiedades constitutivas de los mismos. Se entiende por propiedades constitutivas aquellas que hacen que un concepto sea lo que es y no otra cosa. Hay ciertas propiedades que intuitivamente adscribimos a los conceptos de las cuales las que se enumeran a continuación parecen tener una relevancia especial. En primer lugar que son entidades mentales de algún tipo; que tienen una participación crucial en nuestros procesos de pensamiento; segundo, que son cosas mentales que nos permiten pensar acerca del mundo y de otras cosas que no son conceptos y, tercero, que el hecho de que tengamos conceptos incide en el rol que los conceptos desempeñan en nuestros procesos cognitivos y en la propiedad que éstos tienen de ser acerca de algo distinto de ellos mismos. A partir de estas propiedades que intuitivamente adscribimos estas entidades, la ontología debiera formular las condiciones cuya satisfacción tendría como consecuencia la individuación de esas propiedades. Sin embargo, lo más fundamental, al parecer, no es formular en términos precisos esas condiciones, sino proporcionar los argumentos que fundarían la posibilidad de formular dichas condiciones. Los argumentos debieran mostrar que esas propiedades son realmente constitutivas de los conceptos, que la satisfacción de esas condiciones tendría que tener como resultado la individuación inequívoca de esas propiedades y que no hay otras propiedades que pudieran ser consideradas como constitutivas. Un requisito adicional es que en una ontología de este tipo permita especificar, al menos en principio, los presupuestos sustantivos de alguna teoría sustentada en la evidencia experimental en la ciencia cognitiva. Este no es un requisito intrínseco a la ontología, sino que más bien surge de las características que asume en la actualidad la división del trabajo al interior de la ciencia cognitiva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyTextIndent3"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;En concordancia con lo dicho en el párrafo anterior, puede decirse que la ontología de los conceptos tiene como propósito formular tres tipos de condiciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;ol style="text-align: justify;"&gt;&lt;li&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Las condiciones individuación de un concepto o, para evitar ulteriores confusiones, sus condiciones de identidad. Estas no solamente debieran permitir distinguir los conceptos de otras clases de cosas que hay en el mundo, sino también distinguir dos conceptos que son correferenciales —i.e., que expresan el mismo contenido—, como en el caso de AGUA y H2O. un concepto. Por otra parte, tendrían que establecer sobre bases fundadas cuál es el dominio ontológico más general del que forman parte los conceptos —las opciones más comunes son que los conceptos son entidades que pertenecen al dominio de lo mental y que los conceptos pertenecen a un dominio extra-mental. Si se asume que pertenecen al dominio de lo mental hay que precisar cuál es el subdominio de la mente del cual son metafísicamente dependientes. Por último, la ontología debe dar cuenta de las condiciones que permiten que un concepto sea una entidad estable a través de tiempos y contextos diferentes. Esto justifica entre otras cosas que los conceptos sean compartidos y puedan ser individuados como los mismos en las mentes de distintas personas en tiempos y culturas diferentes.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Las condiciones de individuación semántica permiten individuar aquellas propiedades en virtud de las cuales un concepto expresa un contenido. El concepto PERRO expresa, o tiene como contenido, la propiedad &lt;i&gt;perro&lt;/i&gt;; si así no fuera, nuestros pensamientos que tienen como una de sus partes el concepto PERRO —por ejemplo, la creencia expresada por el enunciado ‘Los perros son mascotas fieles’— serían acerca de nada. Las condiciones de individuación semántica debieran adicionalmente permitir dar cuenta del carácter robusto del contenido —i.e., que el contenido de un concepto siga siendo esencialmente el mismo pese a las eventuales variaciones en su etiología. En este sentido, los argumentos que se den para fundamentar este tipo de individuación debieran evitar incluir la determinación contingente de los dispositivos epistémicos.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:100%;"  lang="ES-TRAD" &gt;Las condiciones de posesión de un concepto debieran identificar aquellas propiedades que son distintivas de la propiedad de una mente de tener un concepto. Tener un concepto debiera reducirse a la capacidad de tener pensamientos acerca de aquello que el concepto expresa. Esta capacidad depende de que una mente tenga algo que inequívocamente es un concepto y de que ese concepto tenga propiedades semánticas que permitan que ese pensamiento sea acerca de lo que el concepto significa. En otras palabras esta condición presupone que condiciones del tipo (1) y (2) pueden enunciadas y satisfechas. Esto parece ser más o menos obvio: tener un concepto presupone que hay cosas que son conceptos y que tienen propiedades que son constitutivas de su identidad y de su contenido. Las condiciones de posesión debieran agregar algo a lo que especifican (1) y (2). Pero esto, por razones que expondré en otra ocasión, resulta cuestionable si lo que se intenta es hacer ontología de los conceptos y no una teoría psicológica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-5040729955010307988?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/5040729955010307988/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=5040729955010307988&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/5040729955010307988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/5040729955010307988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2008/01/bases-para-una-ontologa-de-los.html' title='Bases para una ontología de los conceptos'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-1352518819863516479</id><published>2007-07-21T19:42:00.000-04:00</published><updated>2008-01-22T15:32:04.271-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia cognitiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Andy Clark'/><title type='text'>Sobre "Mindware" de Andy Clark 3</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Guido Vallejos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Departamento de Filosofía &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Universidad de Chile&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Hay ciertas premisas metafísicas y ciertos &lt;i style=""&gt;desiderata&lt;/i&gt; científicos no explícitamente declarados en el libro, que si se prueba que al menos no son falsos podrían llevar a pensar que algo como lo que Clark propone que debiera ser la mente, y las características de la ciencia que se ocupa de ella, podría ser plausible. Sin embargo, él no ha mostrado convincentemente ni siquiera que las hipótesis básicas de la ciencia cognitiva computacional representacional clásica sean falsas, solamente dice que no explican, entre otros, fenómenos tales como la conciencia fenomenal o la rapidez y eficiencia con que realizamos nuestras acciones cotidianas. Tampoco ha mostrado que las otras aproximaciones sean verdaderas &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;--conexionismo, robótica, vida artificial, y cognición situada y distribuida&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;--&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;; solamente muestra que constituyen aproximaciones, para él más verosímiles que la clásica, aunque todavía parciales a la explicación de la conducta inteligente y que pueden, de algún modo, unificarse para dar cuenta de la mente, según los &lt;i style=""&gt;desiderata&lt;/i&gt; implícitos en el texto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;El problema, entonces, no es si el &lt;i style=""&gt;mindware&lt;/i&gt; es realmente el desorden que Clark cree ver en su caracterización de la naturaleza de la mente y la búsqueda de nuevos modos adecuados para abordarla. El tema de fondo parece ser cómo ordenar y dar sentido a la diversidad de concepciones que se oponen a la teoría representacional y computacional clásica. La bolsa desordenada y no reglamentada de trucos no parece ser tanto una característica esencial a la mente humana, sino más bien refleja la dificultad que tienen las concepciones opuestas al paradigma clásico para articular una nueva visión, unificada, coherente, y realmente explicativa de la mentalidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 36pt; line-height: 150%;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Por último, y para hacer justicia a los planteamientos filosóficos del autor, es conveniente advertir que hay, aunque la conclusión del libro no se siga al menos convincentemente de lo expresado en los capítulos precedentes que la fundamentan, como se dijo, ciertos &lt;i style=""&gt;desiderata&lt;/i&gt; que Clark ha intentado fundamentar y articular en sus tres libros anteriores &lt;span style="color:blue;"&gt;[&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=1352518819863516479#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[1]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;. Cuya aceptación podría llevar a pensar que una teoría de la mente humana como factor causal de la conducta inteligente, tal como la que propone Clark, es si no verdadera, al menos plausible. La pretensión general de Clark es que la ciencia cognitiva no se refiera a propiedades abstractas, sino que esta ligada a lo que él denomina cognición de mundo real y en tiempo real. Habría siete &lt;i style=""&gt;desiderata&lt;/i&gt; que aparentemente él considera que esta eventual ciencia de la mente debiera satisfacer. De acuerdo a estos, una ciencia de la mente adecuada debiera dar cuenta de que: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ol  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;li&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La cognición humana tiene lugar en organismos biológicos sometidos a la evolución;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La evolución ha operado en dichos organismos al modo del hojalatero y no del ingeniero de manera que las adaptaciones que han sido seleccionadas, han surgido en virtud de los dispositivos biológicos que históricamente esa especie de organismos ha adquirido, explotando las características de su entorno:&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li  style="font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La cognición es corporalizada, es decir, los dispositivos neurales no son los únicos que determinan el surgimiento de la conducta inteligente, sino también dispositivos sensoriales y motores que conectan directamente al organismo con el ambiente;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La cognición corporalizada no solamente es dependiente de los dispositivos fisiológicos internos del organismo, sino que se constituye en virtud de las características ambientales, formando así una suerte de nicho ecológico-cognitivo del cual el organismo es parte; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Para los organismos humanos la cognición es situada, es decir, los factores culturales ejercen una determinación importante sobre ésta;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;En tanto situada, la cognición también es distribuida, es decir, la coordinación entre los agentes es necesaria para una acción eficaz que conduzca a solucionar los problemas de supervivencia;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La coordinación entre los agentes requiere de instrumentos y tecnologías que extiendan las capacidades cognitivas puramente biológicas de éstos, a los que Clark designa con el término &lt;i style=""&gt;wideware&lt;/i&gt;. El lenguaje sería el &lt;i style=""&gt;wideware&lt;/i&gt; por excelencia, y el que haría posible las actividades y productos cognitivos superiores tales como la ciencia y el arte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;            &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;No sería extraño que muchos lectores, provenientes especialmente del ámbito de las ciencias sociales y humanas, consideraran seriamente la aceptación de estos siete &lt;i style=""&gt;desiderata&lt;/i&gt; para constituir una ciencia cognitiva completa. Sin embargo, como repetidamente nos advierte Jerry Fodor, hay que resistir la compulsión a comprar teorías atractivas sin medir las consecuencias de la inversión. Es conveniente, pues, advertir al lector con algún detalle qué es lo que adquiría en caso de que sintiera la inclinación de invertir en el &lt;i&gt;mindware&lt;/i&gt; clarkiano. Antes de ello, es conveniente hacer una breve recapitulación de lo hasta aquí expuesto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La propuesta de Clark, más que una teoría, es, como dije en la sección anterior, un esquema de teoría unificada articulado sobre la base de lo que él considera hechos salientes de la cognición. Los hechos salientes ponen de manifiesto las insuficiencias del tipo de ciencia cognitiva que realizan los partidarios de la arquitectura cognitiva clásica y la necesidad de refundar la ciencia cognitiva sobre nuevas bases. Así, el esquema de teoría que Clark propone tiene también un sentido programático. Su programa intenta integrar en un marco unitario una serie de investigaciones parciales que comparten ciertas nociones muy generales, tales como corporalización, situacionalidad, incrustación (&lt;i&gt;embeddedness&lt;/i&gt;) y distribución. Por otra parte, podría servir como un patrón general para inferir hipótesis más específicas en el campo de esta eventual ciencia de la cognición. No puede decirse, en consecuencia, que el &lt;i&gt;mindware&lt;/i&gt; o la cognición extendida sea un marco de investigación con especificaciones claras en cuanto al dominio que cubre y a los supuestos metodológicos a los que se ciñen los investigadores. La metáfora que utiliza Clark de la cognición como una bolsa no reglamentada de trucos es un fiel reflejo de las teorías alternativas cuando se las considera en su conjunto. Hay que señalar, no obstante, que el gran mérito de Clark ha consistido en intentar poner la bases sobre las cuales podría unificarse la diversidad de enfoques alternativos de la cognición, en lo que se refiere a las especificaciones de dominio —qué es o qué podría ser la cognición— y a las prácticas metodológicas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt; line-height: 150%;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Los que deseen comprar el &lt;i&gt;mindware&lt;/i&gt; de Clark tendrían que ocuparse de completar&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y de intentar llevar a cabo los puntos de su programa. Una labor pionera, sin duda, cuyas recompensas solamente podrían disfrutarse, si es que en el largo plazo todo marcha bien. Aquellos acostumbrados a no dilatar las recompensas se les recomienda conformarse con alguno de los marcos de investigación vigentes, simbólico y conexionista. Si se conforman con el esquema conexionista podrían todavía mantener ciertas esperanzas respecto del mindware clarkiano, ya que en muchos pasajes Clark afirma que su propuesta es, en algún sentido que hasta ahora no me resulta lo suficientemente claro, una extensión que potenciaría una arquitectura conexionista. A estos últimos potenciales compradores, les recomiendo que frenen cualquier impulso a comprar hasta que los términos de la alianza que Clark establece con el conexionismo no estén plenamente aclarados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div  style="font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;   &lt;hr style="height: 3px;font-size:78%;" align="left"  width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=1352518819863516479#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a title="" style="font-family: arial;" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2783959723879781876#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; Me refiero a los libros Microcognition: Philosophy, cognitive science and parallel distributed processing. Cambridge, MA: MIT Press, 1989; Associative engines: Connectionism, concepts and representational change. Cambridge, MA: MIT Press, 1993 y Being there: Putting brain, body and world togeteher again. Cambridge, MA: MIT Press, 1997.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-1352518819863516479?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/1352518819863516479/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=1352518819863516479&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/1352518819863516479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/1352518819863516479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2007/07/sobre-mindware-de-andy-clark-3.html' title='Sobre &quot;Mindware&quot; de Andy Clark 3'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-3317215934454906925</id><published>2007-06-13T16:54:00.000-04:00</published><updated>2008-01-22T15:33:42.482-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría de conceptos'/><title type='text'>Ontología y evaluación de teorías de conceptos en ciencia cognitiva**</title><content type='html'>&lt;iframe style="width: 120px; height: 240px; display: none;" marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=mindbriefings-20&amp;amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;amp;l=as1&amp;amp;asins=0262631938&amp;amp;fc1=000000&amp;amp;IS2=1&amp;amp;lt1=_blank&amp;amp;amp;lc1=0000FF&amp;amp;bc1=000000&amp;amp;bg1=FFFFFF&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" scrolling="no"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;iframe style="width: 120px; height: 240px; display: none;" marginwidth="0" marginheight="0" src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=mindbriefings-20&amp;amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;amp;l=as1&amp;amp;asins=0262632993&amp;amp;fc1=000000&amp;amp;IS2=1&amp;amp;lt1=_blank&amp;amp;amp;lc1=0000FF&amp;amp;bc1=000000&amp;amp;bg1=FFFFFF&amp;amp;f=ifr" frameborder="0" scrolling="no"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Guido Vallejos&lt;br /&gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;br /&gt;Universidad de Chile&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los conceptos desempeñan un rol central en los procesos cognitivos que subyacen a la conducta inteligente. La centralidad que los conceptos tienen en la vida mental está muy bien expresada en la frase con la que Gregory Murphy comienza su libro &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The big book of concepts&lt;/span&gt; —una excelente revisión de los hallazgos que sobre el tema ha hecho la psicología cognitiva experimental en los últimos veinte años:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;“Los conceptos son el pegamento que sostiene nuestro mundo mental. Cuando entramos a una habitación, probamos un nuevo restaurant, vamos al supermercado a comprar provisiones, visitamos al médico o leemos un relato, debemos apoyarnos en nuestros conceptos del mundo para que nos ayuden a comprender lo que está sucediendo.”(2002:1)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La descripción de Murphy rescata la intuición que casi todos tenemos acerca de la importancia que revisten los conceptos para explicar nuestros comportamientos inteligentes. Lo que parece obvio en este nivel intuitivo, se transforma en materia de interesantes debates al interior de la ciencia cognitiva a la hora de formular teorías que especifiquen de manera clara y fundada en la evidencia el rol de ‘pegamento’ —para utilizar la expresión de Murphy— que desempeñan los conceptos en nuestra vida mental. Junto con ello, las teorías de conceptos apelan de forma explícita o implícita a cuestiones relativas a la naturaleza de los conceptos; cuestiones que van más allá de lo podría estar sustentado por la evidencia experimental. Las numerosas teorías que actualmente están en oferta en el campo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;a title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2783959723879781876#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; pueden organizarse por los distintos grados de énfasis que otorgan, por un lado, a la calidad de la evidencia experimental que las sustenta y, por otro, a la plausibilidad de los argumentos trascendentales tendientes a mostrar que tal o cual propiedad abstracta es (o no es) esencial a los conceptos. Así, las teorías de conceptos en ciencia cognitiva podrían clasificarse, al menos para los propósitos de lo que quiero exponer aquí, en tres grupos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(i) aquellas que basan fuertemente la teorización acerca de los conceptos en el respaldo evidencial obtenido mediante la aplicación de procedimientos confiables (Murphy 2002)&lt;a title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2783959723879781876#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; y que conforman el grupo más numeroso;&lt;br /&gt;(ii) aquellas que, pese a ser declaradamente aproximaciones filosóficas a los conceptos por su carácter programático, se apoyan en una interpretación de algunos hallazgos experimentales considerados significativos, en virtud de la satisfacción de un algún criterio no muy claramente especificado, y son, en virtud de ello, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sugerencias para articular teorías empíricas (Prinz 2003; Clark y Prinz 2004);&lt;br /&gt;(iii) por último, hay un pequeño número de propuestas teóricas que abordan problemas netamente filosóficos acerca de la naturaleza de los conceptos (por ejmeplo, Fodor 1998 y Peacocke 1992) y que, supuestamente, sugerirían cuáles son los fundamentos sobre los que podrían erigirse las teorías empíricas señaladas en (i) o las mixtas o programáticas señaladas en (ii).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las teorías agrupadas bajo (i) disputan su lugar de hegemonía en el campo a haciendo uso de los procedimientos usuales de evaluación de teorías. La relación de dependencia entre las formulaciones teóricas y los hallazgos experimentales desempeñan un rol crucial. Son estos últimos los que en última instancia determinan cambios en las formulaciones teóricas. Los datos experimentales, si es que son confiables, y dado el mínimo de presuposiciones teóricas, pueden ser considerados como evidencia suficiente, aunque provisional, para mantener ciertas generalizaciones o reformularlas. Las reformulaciones de las generalizaciones no son radicales, sino más bien agregan factores causales, o los desagregan según lo dicte la evidencia. Dado su marcado carácter experimental dichas teorías no prestan mayor atención a factores causales más abstractos ya que es difícil respaldarlos por evidencia experimental. Adicionalmente, se considera que las cuestiones relativas a la naturaleza de los conceptos solamente pueden ser abordables sobre bases experimentales. Si son más abstractas o si contienen presuposiciones no susceptibles de ser respaldadas por evidencia que surja de dichas bases se consideran más bien como objeto de discusión filosófica. El rotulo ‘discusión filosófica” bien puede ser interpretado en este caso como conducente a cofusiones por su ausencia de respaldo experimental.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las teorías que se agrupan bajo (ii) hacen depender las afirmaciones sobre la naturaleza de los conceptos sobre los que podrían llamarse &lt;em&gt;hechos salientes de la cognición&lt;/em&gt;. Algo es considerado como un &lt;em&gt;hecho saliente de la cognición&lt;/em&gt; cuando está respaldado por uno o más hallazgos experimentales que han tenido un alto impacto en las diversas áreas de investigación de la ciencia cognitiva —entre otras, la neurociencia cognitiva, la vida artificial, la cognición situada, la cognición corporalizada, la cognición distribuida. Así concebidos, los hechos salientes de la cognición determinarían cuál es la naturaleza de los conceptos, excluyendo de este modo cualquier hecho o reflexión emanada de hechos no salientes u obvios, como lo son, por ejemplo las explicaciones de psicología popular o las arquitecturas que de algún modo son compatibles con dichas explicaciones mentalistas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Articular un esbozo de teoría o un programa de investigación sobre la base de los hechos salientes de la cognición tiene dos dimensiones. Por una parte, es una estrategia intelectual para teorizar sobre la cognición desde una perspectiva distinta a la cognitivista y mentalista tradicional. Por otra parte, apela a buscar factores causales de la conducta inteligente que serían más complejos que los postulados por la concepción hegemónica.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las teorías del grupo (iii) están más cercanas a la reflexión clásica en filosofía de la mente con un fuerte énfasis en cuestiones ontológicas. Pese a que tienen en cuenta las teorías de conceptos respaldadas en la evidencia experimental, dicha evidencia no es crucial cuando se construyen argumentos relativos a la naturaleza de los conceptos. Lo que dichas teorías buscan es individuar aquellas propiedades que son esenciales a los conceptos. Las condiciones de individuación de esas propiedades pueden justificarse a través de argumentos trascendentales. Los enunciados que constituyen esos argumentos se refieren a un ámbito que está más allá de la evidencia experimental. Si alguna de las premisas de dichos argumentos se funda en algún tipo de evidencia experimental, se considera que no es suficiente para desprender una conclusión de carácter ontológico. La evidencia experimental está directamente relacionada con procedimientos que permiten un acceso epistémico confiable a una determinada propiedad. Fundar la individuación de una propiedad en sus mecanismos de acceso epistémico no conduce a una individuación inequívoca, ya que hay y puede haber un gran número de procedimientos distintos para acceder epistémicamente a esa misma propiedad. Esto requiere que previamente se establezca fundadamente cuál de todos los mecanismos posibles resulta ser relevante a la individuación de esa propiedad. De acuerdo a este tipo de teoría, todo indica que no hay un criterio que permita determinar cuál es ese mecanismo, ni tampoco para determinar cuál sería el conjunto de todos los mecanismos que no son relevantes para la individuación de esa propiedad. Por lo tanto, lo más sensato es prescindir de la apelación a tales procedimientos para indiividuar la propiedad en cuestión y basarse en argumentos trascendentales que eviten que la verdad de las premisas dependa de la acción de dispositivos epistémicos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La exclusión de los mecanismos epistémicos de una perspectiva ontológica no es universalmente compartida por los filósofos de la mente que suscriben teorías de tipo (iii), especialmente si esos filósofos tienen una inclinación a vindicar la epistemología, entendida como una teoría que intenta justificar cómo las creencias, o los conceptos que son parte de ellas, adquieren valor o virtud epistémica. Por ejemplo, Peacocke considera que los conceptos son entidades que residen en un tercer ámbito metafísico, que no es ni la mente ni el mundo fìsico. No obstante, los conceptos son captados (&lt;em&gt;grasped&lt;/em&gt;) por agentes --más bien cognoscentes-- que tienen pensamientos (actitudes proposicionales) de las que el concepto que se intenta individuar es una parte. Así, el único modo de acceder a las propiedades esenciales de un concepto con propósitos de individuación es estableciendo sus condiciones de posesión por parte de un agente que tiene actitudes proposicionales, de las que el concepto a individuar es parte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La propuesta de Peacocke podría funcionar si a cada concepto corresponde un mecanismo de acceso específico --en este caso de captación (&lt;em&gt;grasping&lt;/em&gt;)--, de modo tal que ese mecanismo sea relevante a la individuación de las propiedades constitutivas del concepto, de un modo todavìa no especificado. En otras palabras, se requeriría que hubiera una sola relación del sujeto o cognoscente que tiene la actitud, vía un dispositivo epistémico, con el concepto a individuar tal que esa relación fuera constitutiva del concepto. Si hay dos relaciones, R1 y R2 que un individuo tiene con un contenido proposicional, y si el concepto C es parte de ese contenido, se hace necesario disponer al menos de un criterio para establecer cuál de las dos relaciones es relevante para la individuación de C. Si no es posible encontrar ese criterio, puede concluirse que C no es uno sino dos conceptos, C1 y C2. Así expuesto, esto no resultará problemático para un neofregeano puesto que los conceptos se individuan primariamente por su sentido. Apesar de lo que he señalado, Peacocke, en la medida en que intenta individuar las propiedades constitutivas de los conceptos sin apelar a la evidencia que respalda las teorías empíricas cae, aunque no con tanta holgura, dentro de las teorías del tipo (iii).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tanto las teorías agrupadas en (i) como en (ii) marginan la reflexión ontológica de carácter más convencional del ámbito de discusión por considerarla escasamente relevante. La principal razón para ello es que gran parte de la evidencia que dichas teorías esgrimen para sustentar sus afirmaciones tiene un carácter &lt;em&gt;a priori&lt;/em&gt; y&lt;em&gt; &lt;/em&gt;no se obtiene de procedimientos experimentales confiables. Por ello, cuando las teorías agrupadas bajo (iii) son objeto de una evaluación por parte de cientistas cognitvos que sostienen alguna de las teorías adscritas a (i) o (ii) los resultados de dicha evaluación son poco halagüeños. A pesar de que estos cientistas cognitivos podrían estar de acuerdo con gran parte de las conclusiones que los filósofos ontológicamente inclinados extraen respecto de las propiedades constitutivas de los conceptos, opinan que estas visiones ontológicas son impotentes para generar explicaciones empíricamente constrastables. Por su parte, las teorías que se agrupan bajo (iii), pese a que intentan justificar o refutar algunas de las teorías vigentes, el carácter marcadamente &lt;em&gt;a priori&lt;/em&gt; de su argumentación impide que sus reflexiones sean un aporte real en el debate que se libra entre los partidarios de las teorías del tipo (i) y (ii). &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El debate entre los teóricos de conceptos tiene como objetivo establecer cuál es o cuál podría ser la mejor teoría de conceptos. Para ello no hay parámetros absolutos. Más bien criterios y condiciones diversos cuya satisfacción arroja indicadores que pueden conducir a la conclusión de que una teoría tiene más méritos que otras para ser considerada, al menos provisionalmente, como la mejor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En este punto me permito una pequeña digresión que considero importante para una adecuada comprensión de lo que intento exponer. El tono que he usado para expresar las consideraciones anteriores puede parecer un poco laxo. Al usar ese tono quiero evitar caer en la extendida tentación de formular un grupo monolítico de condiciones, cuya satisfacción inequívoca por parte de alguna teoría permita asignarle la propiedad de ser la mejor, entendiendo dicha propiedad como una suerte de virtud epistémica. Hasta donde alcanzo a entender la discusión entre cientistas cognitivos, con independencia de la vehemencia y convicción con que se declara que una determinada teoría experimentalmente respaldada es verdadera, la virtud epistémica es más bien una idea que regula el debate en torno a la evaluación de teorías. Lo anterior no implica que haya un conjunto finito y claramente especificado de criterios y condiciones cuya satisfacción conduzca inequívocamente a adscribir a una teoría la propiedad de ser la mejor, entendiendo la propiedad en cuestión como una virtud epistémica. Esta situación sería análoga a la de un filósofo moral que pensara que un conjunto finito de prescripciones garantiza la consecución de la virtud moral mediante la adecuada realización de las acciones del tipo de las que están contenidas en las prescripciones. Si bien hay algo como la virtud epistémica, y si bien podemos propender a ella aun sin poder definir exactamente en qué consiste y, en consecuencia, establecer qué permitiría su logro , no hay un conjunto finito y delimitado de prescripciones cuya satisfacción sea suficiente o conduzca inequívocamente a adscribir dicha propiedad a una determinada teoría. No obstante, examinar el debate en torno a la evaluación de teorías y el modo como éste se articula permite constatar que dicho debate está presidido por una búsqueda fundada de la mejor teoría. Esta búsqueda es incesante y exige la revisión continua no solamente de los criterios utilizados para evaluar teorías, sino que también motiva la revisión y reformulación de las teorías que se someten a evaluación, de su evidencia y de los procedimientos utilizados para recolectar esa evidencia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Dada la cantidad y diversidad de teorías de conceptos que actualmente se proponen en ciencia cognitiva, el debate entre los que sostienen dichas teorías está orientado a mostrar, sobre la base de un complejo entramado de razones, qué teoría es o podría ser la mejor. Dichas razones se articulan sobre bases diversas. En parte se desprenden de la aplicación de los criterios tradicionales de parsimonia, realidad psicológica y poder explicativo. Pueden incluir también criterios de adecuación entre la evidencia --en tanto distinta de los meros datos--, las características del procedimiento para obtener evidencia, y la naturaleza de las propiedades y relaciones causales entre dichas propiedades que la hipótesis significa. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Una estrategia más reciente, y que exhibe una creciente popularidad en el campo, es evaluar teorías de acuerdo a si satisfacen o no un número de &lt;em&gt;desiderata. &lt;/em&gt;Estos intentan expresar aquellas cuestiones problemáticas que explícita o implícitamente las investigaciones en el campo consideran que una teoría de los conceptos debiera explicar, si es que dicha teoría quisiera aspirar a ser la mejor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las modalidades de evaluación de teorías que se enumeraron en el párrafo anterior no incluyen los argumentos ontológicos. En el ámbito de los conceptos, estos argumentos son la antesala para que la formulación de las condiciones de individuación de las propiedades constitutivas de los conceptos esté bien fundada. Generalmente, las teorías de los tipos (i) y (ii) tienden a ignorar esta modalidad de argumentación. No obstante, los partidarios de dichos tipos de teorías hacen afirmaciones sustantivas sobre las propiedades constitutivas de los conceptos, arguyemdo que esas afirmaciones o bien están fundadas en la evidencia experimental o bien pueden inferirse de los hechos salientes de la cognición. En ambos casos la evidencia no parece ser concluyente para sostener tales afirmaciones sustantivas . Dicho de otra forma, es difícil que las propiedades constitutivas de un concepto puedan garantizarse sobre estos tipos de evidencia, cuando ni siquiera podemos, sobre bases evidenciales similares garantizar qué es lo constitutivo del dominio de lo mental. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Dentro de este contexto, y teniendo presente que la revisión de teorías es una consecuencia importante del debate evaluativo que llevan a cabo los cientistas cognitivos, los argumentos ontológicos debieran tener un lugar como un componente más que permita juzgar qué teoría podría ser considerada como la mejor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Puede argüirse que las razones de índole ontológica debieran excluirse del debate sobre cuál es la mejor teoría de conceptos, ya que tienen un fundamento evidencial radicalmente diferente de aquellas, usualmente de carácter epistémico y metodológico, que usualmente se esgrimen en este tipo de discusiones. Sin embargo, esta no parece ser una buena justificación para negar el rol de la ontología en la evaluación de teorías. De hecho, un grupo significativo de los teóricos alternativos contemporáneos en ciencia cognitiva, cuyas propuestas gozan actualmente de enorme popularidad, apelan a la experiencia fenomenológica o corporalizada (Clark 1997 y Varela et al. 1991) como un punto de partida para teorizar sobre la cognición. Los teóricos alternativos pretenden naturalizar la noción metafísica de experiencia, con el objeto de que se constituya en el punto de partida fáctico sobre el cual debiera fundarse la investigación de la cognición. Aunque considero que la estrategia y no el contenido de la propuesta de los téoricos alternativos es en parte válida, no discutiré por ahora el problema de si la experiencia fenomenológica es, o pueda ser, un hecho sobre el cual pueda fundarse una ciencia de la mente. Baste decir, por el momento, que los teóricos alternativos usan la noción metafísica en cuestión de manera tal que si un número significativo de hechos salientes de la cognición coinciden con una o más de las muchas interpretaciones que pueden darse a dicha noción, entonces ésta puede tomarse como un patrón de inferencia para generar hipótesis en los diversos ámbitos más específicos de la cognición. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;En otro ámbito de consideraciones, los teóricos alternativos estiman que la noción de experiencia fenomenológica solamente tiene valor para la ciencia cognitiva si algunos rasgos de la misma pueden hacerse inteligibles por su compatibilidad con ciertos hechos salientes de la cognición. Al parecer, algunos de estos teóricos --como Clark 1997, por ejemplo-- estiman que la la noción metafísica en cuestión al mismo tiempo que es experimentalmente validada por los hechos salientes de la cognición es, en virtud de esta validación, una concepción que da cuenta de las propiedades constitutivas de la cognición. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Si se la considera como una estrategia general de argumentación, lo que proponen los teóricos alternativos consiste en proporcionar alguna manera de validar experimentalmente o, si se quiere, naturalizar, una noción metafísica y, sobre esta base, concluir que dicha noción es --o que hay buenas razones para pensar que dicha noción sea-- constitutiva de la cognición. Lo que propongo es separar o distinguir los ámbitos que los teóricos alternativos --y, para estos efectos, cualquiera que utilice una estrategia de naturalización como la descrita-- afirman que están indisolublemente ligados. En otras palabras, el carácter indisoluble del nexo entre esos dos ámbitos no es, en el mejor de los casos, tan obvio como lo presentan los téoricos alternativos. Por una parte, la validación experimental que ellos hacen de la experiencia corporalizada, considerada como noción metafísica, no parece ser suficiente para mostrar que ésta sea constitutiva de la cognición y, por otra, no es obvio que los hallazgos experimentales que ellos describen sean realizaciones empíricas de dicha noción. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;En consecuencia, y a pesar del entusiasmo con que los teóricos alternativos publicitan las coincidencias entre la experiencia corporalizada y los hechos salientes de la cognición, la sensatez, al menos por ahora, sugiere preservar las distinciones entre lo que es posible afirmar sobre bases experimentales y lo que es posible afirmar sobre bases trascendentales. Sin embargo, la estrategia de los téoricos alternativos tiene la virtud de enfatizar un aspecto generalmente soslayado por los teóricos del grupo (iii), a saber: que hay un nexo entre las afirmaciones experimentalmente basadas y las afirmaciones ontológicas. El hecho de que ese nexo no sea tan fuerte como parecen afirmar los teóricos alternativos sugiere que es mejor preservar las distinciones entre ontología y teorías experimentalmente basadas; pero, al mismo tiempo, su contraste permite estimar hasta qué grado son plausibles las afirmaciones que, sobre bases evidenciales diferentes, se sostienen en uno y otro ámbito. El tipo de consideraciones que autorizaría este nexo débil entre entre ontología y teorías experimentalmente basadas parece tener escasa relevancia teórica. Lo más seguro es que no la tenga. Sin embargo, en la medida en que promueve la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;revisión de teorías --y, en este caso, la revisión de concepciones ontológicas-- tiene, hasta donde puedo ver, una relevancia pragmática. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;NOTAS&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;a title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2783959723879781876#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Para un panorama global a partir de los textos más significativos, veáse la compilación de Margolis y Laurence 1999. Una visión general y evaluación de los tipos de teoría en oferta puede encontrarse en Prinz 2003 Caps 1-4. Para una exposición de los hallazgos en psicología cognitiva experimental, véase Murphy 2002.&lt;br /&gt;&lt;a title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=2783959723879781876#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Las referencias se restringen solamente a los textos que considero ejemplares de cada una de las posiciones que estoy caracterizando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;REFERENCIAS&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Clark, A. 1997. &lt;em&gt;Being there: Putting the brain, body and mind together again&lt;/em&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Clark, A. y J.J. Prinz. 2004. Putting concepts to work: Some thoughts for the twentyfirst century. &lt;em&gt;Mind and Language&lt;/em&gt;, 19:, 1: 57-69.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fodor, J.A. 1998.&lt;em&gt; Concepts: Where cognitive science went wrong&lt;/em&gt;. Oxford: Oxford University Press.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Margolis, E. y S. Laurence (eds.). 1999. &lt;em&gt;Concepts: Core Readings&lt;/em&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Murphy, G. 2002. &lt;em&gt;The big book of concepts&lt;/em&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Peacocke, C. 1992. &lt;em&gt;A study of concepts&lt;/em&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Prinz, J. J. 2002. &lt;em&gt;Furnishing the mi&lt;/em&gt;nd&lt;em&gt;: Concepts and their perceptual basis&lt;/em&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Varela. F., E. Thompson y E. Rosch. 1991. &lt;em&gt;The embodied mind: Cognitive science and human experience&lt;/em&gt;. Cambridge, MA: MIT Press.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-3317215934454906925?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/3317215934454906925/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=3317215934454906925&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/3317215934454906925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/3317215934454906925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2007/06/ontologa-y-evaluacin-de-teoras-de.html' title='Ontología y evaluación de teorías de conceptos en ciencia cognitiva**'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-3947408740038124631</id><published>2007-03-31T20:49:00.000-04:00</published><updated>2008-01-22T15:35:06.486-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><title type='text'>Sobre "Mindware" de Andy Clark 2</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Guido Vallejos&lt;br /&gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;br /&gt;Universidad de Chile&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La diversidad de tópicos y aproximaciones que Clark presenta con erudición y claridad y el análisis crítico que hace de ellos no permiten, a mi juicio, concluir en forma definitiva la necesidad de teorizar acerca de la cognición entendiéndola como esa bolsa de trucos no regimentada regida por las necesidades de supervivencia de los organismos que es el &lt;i&gt;mindware&lt;/i&gt;. Tal concepción general de la mente ―a la que por razones que espero se harán manifiestas más adelante no llamaré &lt;i&gt;teoría&lt;/i&gt;, sino &lt;i&gt;esquema teórico&lt;/i&gt;―resulta plausible porque satisface un conjunto de &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt;. Tales &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt; intentan expresar un consenso respecto de aquellos fenómenos que los investigadores del campo consideran que es deseable que una teoría explique. La formulación de &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt; presupone, por parte del que los formula, que las teorías en oferta o los satisfacen parcialmente o simplemente no logran satisfacerlos. Aparte de un examen crítico de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;las ofertas teóricas y metodológicas, la propuesta que satisface los &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt; contiene, además, prescripciones metodológicas que, de aplicarse, proporcionarían evidencia confiable para esas hipótesis básicas. En su conjunto la propuesta que satisface los desiderata no es una teoría propiamente tal, sino un esquema teórico provisional que cumple la función de ser una guía unitaria para generar hipótesis y diseñar los procedimientos para recolectar confiablemente evidencia confiable para las mismas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Aunque similar a lo que usualmente se denomina un programa de investigación, el esquema teórico que satisface los desiderata se diferencia de estos últimos en que el esquema teórico no está dirigido a fortalecer un determinado marco de investigación previamente establecido, sino más bien a proporcionar las directrices teóricas y metodológicas para en última instancia instaurar un nuevo marco que se diferencie en sus aspectos esenciales de los que están en ese momento vigentes en el campo y que el esquema propuesto considera explicativamente insuficientes. La insuficiencia de estos últimos se pone de manifiesto cuando hay una serie de hallazgos o descubrimientos que no pueden ser explicativamente subsumidos por estos. Si bien dichos descubrimientos o hallazgos no pueden ser incorporados al o los marcos vigentes y en virtud de ello sugieren fuertemente que hay problemas con el tipo de investigación que se realiza bajo los supuestos de dichos marcos, se considera que la evidencia que proporcionan estos hallazgos es todavía insuficiente para desechar y reemplazar los marcos tradicionales de inestigación. En la medida en que los hallazgos provienen de disciplinas diferentes y se basan en evidencia proveniente de metodologías también diferentes, no exhiben caracteres unificadores. El esquema teórico que satisface los desiderata propone la eventual unificación teórica y metodológica de dichos hallazgos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Lo anteriormente dicho se ajusta con la situación que puede observarse en el campo de investigación de la ciencia cognitiva en los últimos diez años o algo así. Todo parece indicar que el marco de investigación de la arquitectura computacional / representacional no es capaz de subsumir los hallazgos empíricos provenientes de la vida artificial, de la cognición como sistema dinámico, de la robótica situada y de la cognición distribuida, entre otras aproximaciones. Todo parece indicar que si bien el marco de investigación conexionista es una buena herramienta de modelación y simulación compatible con las aproximaciones anteriormente mencionadas, es muy similar en algunas orientaciones metodológicas generales con la arquitectura representacional / computacional clásica, por lo que no recogería muchos de los supuestos teóricos y metodológicos subyacentes a los hallazgos de las teorías alternativas. Lo que se requeriría, entonces es avanzar hacia un nuevo marco teórico que subsuma, confiriendo coherencia y unidad a la diversidad de hallazgos que ponen en cuestión el marco de investigación clásico. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Creo conveniente señalar que este no es solamente un problema filosófico o teórico, sino que tiene una incidencia práctica que a la larga es central para el desarrollo de la investigación en ciencia cognitiva. Sostener que hay ciertos hallazgos que hacen sospechar un marco de investigación es erróneo o, en el mejor de los casos, inadecuado no es una razón pragmáticamente suficiente —como bien lo sugiere Quine sobre bases peirceanas— para que una comunidad de investigadores deseche por completo las prácticas de investigación de ese marco. Podría plantearse, entonces, que un esquema teórico unitario que satisfaga los &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt; explicativos que han surgido de un estudio crítico del campo y que ponga de manifiesto, además, los efectos —en términos de costos y beneficios, y no meramente de verdad o falsedad— que tendría el hecho asumir ese esquema directriz en el campo de investigación específico y en los campos de investigación adyacentes, cuenta como un paso pragmáticamente efectivo que puede conducir a un cambio en los hábitos de investigación y, a la larga, en la instauración de un nuevo marco de investigación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En suma, la estrategia de proponer un número de &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt; que un esquema teórico abarcativo y unitario acerca de ciertas propiedades salientes de la cognición debiera satisfacer para ser explicativamente adecuado es una estrategia que se ha hecho corriente en este último tiempo en ciencia cognitiva, especialmente por parte de los filósofos.&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=8021716742171485894#_edn1" name="_ednref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[i]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Sin ser una estrategia desdeñable, es necesario estar advertido de cuáles son los límites de los esquemas teóricos producidos por su aplicación. En primer lugar, el esquema teórico que satisface los &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt; no es una teoría sometida a los procesos de recolección de evidencia usuales. El esquema se postula sobre la base de una serie de hipótesis más específicas para las que hay un diseño experimental que cuenta con cierta evidencia, aun cuando sea discutible que la evidencia recolectada pueda ser interpretada como apoyo del esquema teórico.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Lo anterior es concordante con la propuesta de Clark. Puede decirse que su propósito es proporcionar al mismo tiempo una concepción general acerca de las múltiples facetas de la cognición que subsuma en forma coherente y unitaria&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;no solo la multiplicidad de teorías de la cognición alternativas al esquema computacional clásico, sino, además, los resultados experimentales y/o formas de modelamiento que han tenido consecuencias relevantes en el campo. De esta forma, el esquema resultante no es solamente una tesis plausible sobre lo que pudiera ser la cognición, sino también una sistematización de estrategias metodológicas que pueden proporcionar evidencia que induzca a pensar que ese cuadro general de la cognición es en algún grado verdadero.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El procedimiento que da forma a los &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:100%;" &gt;desiderata&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; que el esquema teórico debiera satisfacer si es que pretende ser evaluado como adecuado puede describirse a través de las siguientes fases (debo advertir que no pretendo aquí alcanzar una descripción definitiva ni exhaustiva): &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt; &lt;ol  style="text-align: justify;font-family:arial;" start="1" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;utilizar como criterio para el establecimiento de dichas propiedades que éstas provengan de ámbitos disciplinarios diversos que han proporcionado hallazgos o argumentos persuasivos o ambos que no son subsumidos por el marco de investigación vigente;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;proporcionar algunas razones convincentes que sensatamente justifiquen por qué es deseable que una teoría explique en forma unitaria el comportamiento de la diversidad de propiedades contenidas en los &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt;;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;articular un esquema de la teoría que      satisfaría los &lt;i&gt;desiderata&lt;/i&gt; en cuestión;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;establecer si el esquema de teoría propuesto cubre en un grado aceptable evidencia experimental interesante y crucial —i.e., evidencia que es considerada por la comunidad de investigadores como un 'hallazgo' o 'descubrimiento' en las distintas subáreas de la investigación en ciencia cognitiva,&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=8021716742171485894#_edn2" name="_ednref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[ii]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;      ya que podría provocar modificaciones importantes en el marco teórico      hegemónico o conducir a su reemplazo;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;determinar si el esquema teórico puede incluir sin alterar su carácter unitario dichos hallazgos o descubrimientos experimentales de naturaleza diversa; &lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;determinar si el esquema teórico que se propone subsume explicativamente, al menos en principio, una mayor cantidad de los &lt;i&gt;desiderata &lt;/i&gt;formulados que otras teorías o esbozos de teorías en      oferta en el campo;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;si la teoría que se propone, cubre más desiderata que otras teorías, entonces la teoría o esbozo de teoría que se propone tendría potencialmente un mayor poder explicativo.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;   &lt;/div&gt; &lt;p class="MsoNormal"  style="line-height: 150%; text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;El procedimiento que he descrito más arriba es una buena estrategia de carácter heurístico especialmente cuando se persigue formular un esquema teórico y metodológico suficientemente amplio de modo que cumpla la función de ser una directriz unitaria que no sólo proporcione coherencia a la investigación, sino que también permite, en la medida en que satisfaga los desiderata, evaluar el avance o progreso de la ciencia cognitiva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;   &lt;/div&gt; &lt;p  style="text-align: justify;font-family:arial;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;br /&gt;(Continúa)&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;   &lt;/div&gt; &lt;div  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEndnotes]--&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;hr style="height: 3px; margin-left: 0px; margin-right: 0px;font-size:78%;"  width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div id="edn1"&gt;  &lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=8021716742171485894#_ednref1" name="_edn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[i]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt; Algunos casos dignos de mención que utilizan este tipo de estrategia son, entre otros, Block 1976,Laurence y Margolis 1999 y Prinz 2004.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div id="edn2"&gt;  &lt;p class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2783959723879781876&amp;amp;postID=8021716742171485894#_ednref2" name="_edn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;[ii]&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt; Esto es, investigaciones experimentales &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;pertenecientes a la neurociencia cognitiva, a alguna modalidad de inteligencia artificial, a alguna implementación mecánica interesante de la robótica, a la psicofísica o a alguna modalidad de psicología experimental, entre otras.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt; &lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-3947408740038124631?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/3947408740038124631/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=3947408740038124631&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/3947408740038124631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/3947408740038124631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2007/03/sobre-mindware-de-andy-clark-2.html' title='Sobre &quot;Mindware&quot; de Andy Clark 2'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2783959723879781876.post-1818721323857092186</id><published>2007-02-07T18:05:00.000-03:00</published><updated>2008-01-22T15:36:28.968-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Comentarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='filosofía de la ciencia cognitiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cognición corporalizada y situada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciencia cognitiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Andy Clark'/><title type='text'>Sobre 'Mindware' de Andy Clark 1*</title><content type='html'>&lt;iframe src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=mindbriefings-20&amp;amp;o=1&amp;amp;p=8&amp;amp;l=as1&amp;amp;asins=0195138570&amp;amp;fc1=000000&amp;amp;IS2=1&amp;amp;lt1=_blank&amp;amp;lc1=0000FF&amp;amp;bc1=000000&amp;amp;bg1=FFFFFF&amp;amp;f=ifr" style="width: 120px; height: 240px; display: none;" marginwidth="0" marginheight="0" frameborder="0" scrolling="no"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Guido Vallejos&lt;br /&gt;Centro de Estudios Cognitivos&lt;br /&gt;Departamento de Filosofía&lt;br /&gt;Facultad de Filosofía y Humanidades&lt;br /&gt;Universidad de Chile&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mindware&lt;/span&gt;, publicado por Oxford University Press el año 2001, es el cuarto libro de Andy Clark &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;. E&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;l término &lt;em&gt;mindware &lt;/em&gt;--de difícil traducción al Castellano, al igual que sus primos cercanos &lt;em&gt;hardware&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;software--&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;&lt;/em&gt;retrata la diversidad de visiones relacionadas acerca de la mente y del comportamiento que en la actualidad sostiene una parte importante de la comunidad de cientistas cognitivos &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;que se oponen a la visión computacional y representacional clásica. No obstante su diversidad, el establecimiento de ámbitos explicativos para cada de una de estas visiones alternativas puede dar lugar a una &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;concepción&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;más&lt;/span&gt; o menos unitaria de la mente. Si así fuera, la mente podría concebirse como una suerte de bolsa de trucos no regimentada que contiene una serie de conceptos y modelos sin un criterio de agrupación claro, pero que aun &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;así&lt;/span&gt; logran en conjunto dar cuenta del carácter complejo de la mente y de su funcionamiento.&lt;br /&gt;El libro no desarrolla, al menos explícitamente, una defensa de esta &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;concepción&lt;/span&gt; alternativa de la mente, sino que concluye con un &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;esbozo&lt;/span&gt; de la misma después de la exposición y detallado análisis crítico de algunos de los tópicos centrales que han caracterizado el desarrollo de la ciencia cognitiva en los últimos cincuenta años. Es por ello que la intención principal del libro, como su &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;subtitulo&lt;/span&gt; lo señala, es introducir al lector a la discusión filosófica de las ideas centrales que han guiado el quehacer de la ciencia cognitiva en las últimas décadas. La discusión lleva a considerar la visión de la ciencia cognitiva que he expuesto más arriba como la más adecuada a los requerimientos explicativos de los cientistas cognitivos en la actualidad, sin dejar de lado las limitaciones que dicha aproximación exhibe.&lt;br /&gt;El libro consta de ocho capítulos, cada uno de los cuales comienza con una sección en la que se esboza una determinada aproximación a la cognición humana. En las secciones que siguen al cada esbozo inicial se discuten algunos puntos filosófica o metodológicamente problemáticos del tópico que se ha expuesto. Cada uno de los capítulos finaliza con una útil bibliografía comentada, específica a las propuestas y discusiones del capítulo.&lt;br /&gt;El supuesto común que comparten las concepciones que se presentan y las consideraciones críticas de cada una de ellas es que los elementos del &lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;mindware &lt;/span&gt;son parte o al menos están en algún tipo de relación de continuidad con el mundo material. Así el &lt;em&gt;mindware&lt;/em&gt; o bien está constituido de propiedades materiales de algún tipo o bien es algún tipo de organización que tiene un soporte material y, en última instancia, físico, lo que lo hace continuo con, o integrado a, el orden natural del mundo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los programas de ciencia cognitiva que Clark introduce y discute filosóficamente en su libro, consideran el &lt;em&gt;mindware&lt;/em&gt; como:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;o bien hay una pauta que impone una estructura al soporte físico de la cognición y donde lo que importa para establecer las propiedades de la mentalidad no son las características de la materia sino la estructura que a ésta impone la pauta --como es el caso de la arquitectura cognitiva serial clásica, examinada en los capítulos 1, 2 y 3--;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;o bien las propiedades mentales son propiedades emergentes de patrones de activación de una red neural computacional y, por lo tanto, físicamente implementable --como es el caso del conexionismo o procesamiento paralelo distribuido o redes neurales discutidos en el capítulo 4--;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;o bien, si se tiene presente que 1 y 2 enfatizan modos abstractos distintos de organización y de estructuración de lo mental, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mindware&lt;/span&gt; puede concebirse también como la orquestación de elementos físicos que conforman un sistema complejo que acopla variables neurofisiológicas internas, corporales y ambientales en relaciones causales complejas (i.e., recíprocas y muchas veces circulares), posibilitando de este modo la emergencia de propiedades que podrían asociarse, a modo de descripción y explicación, al ámbito de la conducta cognitiva de los organismos --como es el caso de la vida artificial y de la cognición como sistema dinámico, que se discuten en los capítulos 6 y 7--;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;por último, teniendo en cuenta que los programas de investigación discutidos en 3 podrían dar cuenta de las conductas cognitivas de nivel inferior de los organismos, la cognición superior basada en razones sería el producto extendido de la acción de esos sistemas de nivel inferior de los cuales emergerían relaciones de coordinación entre los organismos y la creación de instrumentos o tecnologías cognitivas, entre los cuales se encuentra el lenguaje, que harían posible el desarrollo de expresiones culturales más complejas, entre las cuales no solamente se cuenta la ciencia y el arte, sino también cualquier tipo de conducta colectiva coordinada orientada a un propósito y mediada por instrumentos --como es el planteamiento de las teorías de la cognición situada y distribuida, examinadas en el capítulo final. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El libro tiene, además, dos apéndices. Cada uno de ellos trata en mayor detalle grandes temas en discusión en la filosofía de la mente actual. En el primero ellos, Clark hace una cartografía de las posiciones sostenidas por filósofos y científicos cognitivos respecto al problema de la naturaleza de lo mental, también usualmente llamado el problema ontológico. Se presentan y discuten allí concepciones tales como el dualismo, el conductismo lógico, el materialismo de la identidad de los tipos, el funcionalismo y el materialismo eliminativo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;. El segundo apéndice tiene como tema una discusión actualizada del tema de la posibilidad de explicación de la conciencia.&lt;br /&gt;La conclusión de Clark es que la mente es un sistema que tiene una inevitable tendencia a derramarse y a confundirse en otros sistemas que usualmente no son considerados mentales --la expresión de Clark es "... the human mind ... is a constitutively leaky system" (p. 160--. Teniendo esta caracterización a la vista Clark intenta poner de manifiesto las dificultades que debiera enfrentar una ciencia de la mente. Por una parte, no podría decirse que haya un nivel explicativo que sea determinante o que estructure otros niveles, si es que los hay --como, por ejemplo el nivel computacional, en las arquitecturas cognitivas clásicas o conexionistas, o el nivel de la física dinámica en los sistemas dinámicos. Concordantemente, tampoco puede decirse que haya una perspectiva disciplinaria o aproximación teórica que prevalezca sobre otra, pues ninguna de ellas por sí sola puede explicar esta suerte de derramamiento ontológico, que no es incluso reducible a un sistema complejo. Este sistema es ‘desparramado’ "en el sentido de que muchos rasgos cruciales y propiedades dependen precisamente de las interacciones entre procesos y eventos que ocurren en diferentes niveles de organización y en diferentes escalas de tiempo." (p. 160)&lt;br /&gt;Las posiciones presentadas por el autor en los últimos tres capítulos y, en especial, lo que se desprende de su examen crítico, muestran, a juicio de Clark, que la mentalidad (&lt;em&gt;mindfulness&lt;/em&gt;), al ser ciega y reticente a cualquier límite o especificación de dominio, solamente puede ser materia de un estudio científico que "exija un esfuerzo interdisciplinario y una cooperación multidisciplinario en una escala totalmente nueva, indagando la respuesta adaptativa en múltiples niveles de organización, incluyendo aquellos que incorporan el aparataje corporal, cultural y ambiental" (p. 161).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;(Continúa...)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;* Clark, Andy (2001). &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mindware: An Introduction to the Philosophy of Cognitive Science&lt;/span&gt;. Oxford: Blackwell. (XII + 210)&lt;/span&gt;&lt;a title="" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=2783959723879781876#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2783959723879781876-1818721323857092186?l=mindbriefings.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mindbriefings.blogspot.com/feeds/1818721323857092186/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2783959723879781876&amp;postID=1818721323857092186&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/1818721323857092186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2783959723879781876/posts/default/1818721323857092186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mindbriefings.blogspot.com/2007/02/sobre-mindware-de-andy-clark-1.html' title='Sobre &apos;Mindware&apos; de Andy Clark 1*'/><author><name>guido vallejos</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
